latribuna de Albacete. Presentación de ¡corre Edith Napoleón!
15 junio, 2010
arrastrarseporplacer
21 junio, 2010

amigasquesereencuentran

Este poema
tiene que ser cursi,
por cojones…

Será cursi
porque dentro
hay encerrada
melancolía,
recuerdos rosas y
envidia de telenovela.

Un montón de amigas
que se vuelven a ver
después de veinte años.
Corazones abiertos
sangrando verdades y
(después de muchas copas)
mentiras…

Hace sol en la plaza;
demasiado calor
para este pueblo de sierra;
demasiada gente para
tanta nostalgia.
A la una y media de la tarde
vamos llegando todas.

Nos examinamos excitadas
por el encuentro.
Lobas curiosas que,
mientras beben cerveza,
buscan reliquias
de adolescencia
(sobre todo
en las arrugas
y en el culo).

En la izquierda
de mi recuerdo,
dos de ellas
lloran abrazadas.
Innecesario tiempo
de olvido
muriéndose en sus venas
(la rubia,
soy yo).

Todos en la plaza
nos miran.
Trece mujeres
rebuscándose en las niñas
calientes y frías
de hace veinte años.

En la comida cantamos
las canciones de antaño
(sigo con la cursilería).
No recordaba
el chiste del plátano…

Y luego las copas,
que mezclan el alcohol
con nuestra saliva,
que asfixian de risa
nuestras promesas
(a la más alta
nunca le caí bien).

Antes de irme,
y ya gastadas las lágrimas,
volví a abrazar
a mi favorita;
sabiendo que haría
este poema tan cursi,
y que al terminarlo
tenía que estar vivo,
por mis muertos.

yolandaquesiguerecordando

4 Comments

  1. hermanamiga dice:

    no es cursi, es emotivo, me encanta

  2. josefina dice:

    Mira será cursi pero real como la vida misma, la reunones de gente y sobre todo mujeres, son así, comparaciones a mogollon.
    Un abrazo y me ha gustado tu poema

  3. M.P. Casado dice:

    No te he leído nada que me defraude. Gracias por ese esfuerzo por regalar algo valioso en cada verso.

  4. Voltios dice:

    joer, en una boda que estuve ayer, yolan, me pasó algo parecido, un par de amigos, de la infancia a los que tenía perdidos de vista, me los encuentro y con el alcohol, las palbras volvi a tener 17 años, para despertarme hoy y darme de porrazos con el despertador de la vida

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