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27 agosto, 2015

Bendito volcán que me dejas nadar dentro de ti…

yolanda saenz de tejada

 

 

Stromboli (en maravillosa erupción), Sicilia, 16h.

Ayer, nadando en la playa que vive en la falda del volcán Stromboli (dicho así queda tela de molón, pero es que no sé vosotros, yo nunca había nadado mientras veía salir el humo del volcán 🙂 ), pensaba en lo importante que es la concentración plena para disfrutar del presente.

Que conste que aún no he hecho ningún curso sobre ello pero lo practico desde niña por puro egoísmo (ojos, duplicad el tamaño para poder alojar dentro todo lo que veamos).

Mientras me alejaba de la orilla (negra, negrísima, porque son piedras y arena muy oscura), veía a mis vikingas hacerse fotos que serán inolvidables, por eso de que raramente vuelves al mismo sitio cuando hay tantos que visitar.

Pero, sobre todo, me hubiera gustado repetirles  que no dejaran de saborear ni un instante de este viaje (mamá, mira que eres pesada con eso de que aprender a disfrutar es una profesión y hay que cultivarla).

Nunca sabes lo que la vida te depara y para que ella, la vida, no me tome el pelo, no he encontrado mejor arma que disfrutar al máximo de todo. Así cuando lleguen momentos que te aprieten la pena o la rabia, puedas utilizar tu memoria selectiva y recordar lo afortunada que eres por todo lo bello que has vivido.

Nadar casi una hora, viendo el fondo tan nítido preñado de piedras negras y de pequeñas medusas que viven allí (nunca las había visto tan pequeñas) y pasear luego por sus preciosas calles para volver en barco, admirando la puesta de sol y dejando a las islas amigas en la distancia, fueron el broche de oro a este viaje en el que tanto tiempo he tenido para pensar y para volver con el cuerpo lleno de proyectos y el cerebro de amor.

 

 

 

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Buenos días, amigos, queridos amigos.

Esta bruja tiene un largo día de viaje (no tener aeropuerto cerca de palacio a veces pesa 🙂 ).

Pero procuraré no dejar pasar ni un pensamiento hermoso, ni un lugar bello, ni una persona abierta a la vida.

De eso estoy segura.

Que este miércoles os quiera tela.

 

Y, como no, unos pequeños versos que adornen las imágenes.

 

Se acercó

sonriendo,

ignorando el volcán

que me incendiaba dentro.

Qué pena descubrir

que su fuego

era el de una cerilla.

 

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