poemadelunes: Tú no sabes amar…
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No me he vuelto santa, no :).

Este ejercicio es muy difícil. Lo he practicado más veces de las que quisiera y lo sé, porque la envidia se basa en admirar tanto a otra persona que querrías ser o hacer lo que ella.

A mayor envidia, más baja autoestima, pero nadie está libre de sentirse pequeño delante de otra persona a la que considere perfecta.

Los hombres envidian a otros hombres por su posición, por el éxito alcanzado (que casi siempre tiene que ver con los logros materiales que haya conseguido).

Las mujeres envidiamos a otra mujer que sea feliz. Nos da igual que sea ama de casa, escritora, hippie que haya dejado todo y se haya retirado al monte, madre y empresaria, o directora de una gran empresa.

Codiciamos lo que siente, no lo que tiene… Pero, como digo en un poema:

Una vida no se envidia;

una vida se construye.

Cuando envidiamos a otra persona que nos impresiona, caemos en el riesgo de quedarnos atrapados en las apariencias, bloqueando nuestra capacidad de relacionarnos con ella de forma natural. Esto sucede siempre porque suple una carencia que tenemos. Es decir, si yo me siento culpable de no atender a mis hijos porque trabajo mucho y conozco a una mujer que ama estar con sus hijos y ha pedido jornada reducida porque así es más feliz, siento una culpabilidad que al final me mina la autoestima y quiero imitar ese comportamiento aunque en el fondo no es lo que yo desee.

Pero lo peor no es la envidia que sentimos sino que ésta nos hace olvidar todo lo positivo que tenemos. Dejamos de valorarnos para extraer de nosotros lo que consideramos nuestras carencias.

Si alguien te anula, queriendo o sin querer (ojo, nosotras, a las íntimas amigas que están en este mundo para mostrarnos las diferencias e imitarnos para hacernos más pequeñas), evítalo hasta que trabajes este punto y luego, poco a poco, vuelve a relacionarte con esa persona. Si es imposible porque forma parte de tu círculo, haz una lista de las cosas positivas que ves en ella y piensa en cada una de ellas (esto es muy, muy, muy importante y funciona):

  • ¿Realmente es eso que admiras lo que tú quieres para ti?
  • ¿Te sentirías igual si lo tuvieras?
  • ¿No será que la envidia es porque todo el mundo la admira 
y tú crees que a ti no?
  • ¿Es natural y así de forma constante, o sólo actúa de 
esta forma delante de ti o de tu círculo…? 
(Vaya tela cómo lo vamos a pasar respondiendo a estas preguntas…)

 

Te puedo asegurar que todo el mundo tiene carencias y dudas. Si es necesario que las encuentres para sentirte más equiparado a esa persona, no dudes en hacerlo. Pero no las busques preguntando a los demás porque en definitiva lo único que estás buscando es que te hablen mal de ella y esto no te ayudará en nada.

Tú eres el importante, tú eres quien ha de brillar. Date prisa y encuentra todos los motivos para entregarlos al mundo. Por lo pronto, yo, te estoy esperando…

 

 

 

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Buenos días, amigos, qué maravillosa la vida que nos ofrece la oportunidad de mejorar y de crecer todo lo que deseemos.

Feliz miércoles que avecina con muchas ganas de crear.

Hoy nos tocan grandes mujeres para crear grandes proyectos. Desayuno importante para reunión muy, muy interesante.

Que tengáis un precioso día.

Os abrazo hasta doler.

 

 

 

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