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Dispensador de felicidad… eso eres tú.

Me gusta mucho releer este libro que escribí con Juan Carlos Cubeiro (su parte, claro, que es la que me enseña).

Lo diseñé expresamente para él, para que vinculáramos el coaching y la poesía pero, sobre todo, fue concebido para generar el que llamamos: movimiento de los “dispensadores de felicidad” (si regalas este libro, estarás entregándole a la persona elegida herramientas para ser más feliz).

 

Anoche me dediqué a un capítulo muy especial y por el que pasé hace muchos años, con el sufrimiento y angustia incluida, pero al que no renunciaría porque es el lugar donde ahora sé que no quiero estar.

yolanda sáenz de tejada

Juan Carlos, en uno de los puntos dice :

 4: Cuídate del perfeccionismo: es un exceso perverso. Responsabilidad, sí; obsesión, de ninguna manera. Pídele a alguien cercano que te lo recuerde cuando actúes como un perfeccionista.

 

Y sobre esto, me gustaría añadir tres extras que me apliqué:

 

EL UNO:

que las personas perfeccionistas son (era yo) menos tolerantes porque no entienden que no lo hagas todo perfecto, que no le dediques el tiempo que ellos, que no ames como ellos lo hacen, que no vivas según sus formas. Algo que para ti está finalizado, para ellos no.

Es vital que lo trabajemos porque si no, nos será muy difícil disfrutar y crecer tanto el trabajo en equipo, con nuestra pareja, o con la educación de nuestros hijos .

 

EL DOS:

que la exigencia hace que te obsesiones con algo y no veas el resto y que, además, según los expertos(cuando sobrepasas un número de horas trabajando en algo, dejas de rendir), comienzas a cometer errores. Así que hay que saber salir a tiempo.

 

Y EL TRES:

que como estás tan ocupado haciéndolo todo tan bien, dejas de relacionarte sanamente con tu entorno (es decir, sin prisas y sin agobios porque tienes que terminar SIEMPRE algo).

 

Por mi parte, me pasó como cuando alguien se quita de fumar, que lo trabajé tanto que lo conseguí (lalalalalala…) y ahora no es que no lo sea, sino que no soporto a quien, en nombre de su criterio, me dice lo que tengo que hacer.

Y, aplicándome esa norma que tengo en mi mantra: (“sal corriendo si alguien empieza a utilizar la palabra: lo que deberías o tienes que…”), me escapo y la dejo plantada como a una rosa (las espinas, pa ella) , aunque tenga el botellín a medias 🙂

 

La excelencia, para mí, no tiene nada que ver con la exigencia.

 

Feliz martes, queridos amigos y, como no, unos versillos sueltos para serenar el alma y empezar la mañana con apasionada entrega a la vida y a sus maravillas (aunque no tenga nada que ver con el tema pero la poesía siempre, en cada gesto cotidiano).

 

 


hermoso
amarte
porque tú eres
el aliento
que ensortija
mis catástrofes
(y porque me acaricias
la vida
a cualquier hora
del día).

 

3 Comments

  1. Antonio Alcaide dice:

    Yo era así. Me quité. Me estoy quitando. Ser perfeccionista es como una adicción: está latente toda la vida. Así que hay estar vigilante. En mi caso ayuda que la persona que vive conmigo también lo es y, al ver sus actitudes, corrijo las mías.

    La perfección es la muerte, etimológicamente es lo acabado, el final del trayecto. Dejemos siempre un poco de recorrido, de proceso, un espacio de “imperfección” donde vivir.

  2. Antonio Alcaide dice:

    Y, aunque no soy un asiduo lector de leyendas y folclore, siempre recuerdo aquel cuento árabe en el que un rey le pidió al profeta la más perfecta mujer para ser su reina. El profeta le concedió el deseo y el rey se encontró con la más bella y discreta hurí. Vivió feliz con ella unos días hasta que descubrió un pequeño granito detrás de una de sus orejas. Le rogó enojado al profeta que le quitase la imperfección. El profeta le advirtió que la búsqueda de la perfección absoluta tendría consecuencias. Aún así, el rey insistió. A la mañana siguiente, el rey despertó junto al cuerpo sin vida de su amada. Llorando, se quejó amargamente al profeta. Éste le respondió: he hecho lo que pediste. Ese pequeño granito que no se veía era la vida.

    Un beso de un “perfeccionista anónimo”

  3. Mentxu Navas dice:

    Kerida Yolanda:
    Mi contronazo increíble,es con mi compañero de curso, tener k presentar una documentación,y su escusa de tener k colarse la cola, es que es impresindible para la empresa de practicas
    por que su distrito al estar en el centro tiene otro nivel,yo tambien estoy en la misma empresa, pero en otro distrito por lo visto con menos categoría,teniendo las mismas practicas;
    “QUE SE PAREN LAS MAQUINAS” que no estoy hay!
    que el IMPRESINDIBLE se ha tenido que ausentar,
    y los demas al tener otra categoría,no se nos echará de menos.

    MORALEJA: LOS PERFECTOS Y LOS IMPRESINDIBLES
    UNOS AGOBÍAOS DE LA VIDA.

    Como siempre gracias, por usar unos segundos de tus ratitos
    miles de besos.Mentxu

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