poemadelunes: Necesito contarme…
20 julio, 2015
Ella guarda su nombre bajo la lengua.
22 julio, 2015

El lenguaje de las cabras.

Sábado, 11 de la mañana.

Segundo día en esta tierra que ya se muta conmigo. Me doy cuenta de que las gafas de sol se han roto. Vaya…

 

Domingo. 8,30 de la mañana.

Subida a la montaña como haré cada día de los 12 que viviré en este otro mundo. La civilización más cercana está a una hora de coche y curvas. Si estuviera en la ciudad, las gafas de sol las habría tirado porque no se pueden pegar. Aquí han de durarme aún 10 días más y utilizarlas cada día muchas horas. Las tengo que cuidar mejor que si fueran nuevas (qué hermosa paradoja).

Aprendo algo mientras subo rocas: todo tiene mucha más utilidad de la que pensamos. La necesidad no solo agudiza el ingenio sino que te la trae al fresco que los demás te digan que las gafas están rotas. Como somos tan pocos, en un día ya has pasado de moda y no te lo dice nadie.

Me dará pena tirarlas. Al día de hoy, 7 jornadas después, apenas se sostienen pero me siguen resguardando del sol y mañana, les queda una ruta de sendero de tres horas.

 

Martes, 22h.

Los jóvenes y adolescentes que han venido con las vikingas no paran de reír. Como no hay bares ni nada, las comidas siempre son una fiesta con la mesa llena (tela lo que comen). Pienso en ese instante de nuestra vida en el que dejamos de reír. En ese paso en el que abandonamos la juventud y la risa fresca y desvergonzada. Los oigo a todas horas y me encanta contagiarme. Sé que si estoy cerca de ellos conseguiré que la alegría se me instale y forme parte de mi vida cotidiana. Creo detectar que es cuando decidimos ser profesionales y la sociedad lo asocia con la seriedad. Tremendo error (Javier, si me lees, desde que te conozco, te pongo de ejemplo como profesional impecable que se cayó en el charco de la alegría y siempre me haces reír).

Me niego y he decidido ser joven de nuevo en esto. Si ser profesional es ser serio, no lo soy, elijo ser joven siempre 🙂 .

 

Sábado, 12 de la mañana.

Segundo desayuno mío (ellos están con el primero). Me doy cuenta de que he controlado muy bien los suministros. Como no hay tiendas ni nada, has de organizar la despensa y las comidas equilibradas, ricas, sanas y abundantes, que aquí se come mucho y somos numerosos. Un par de veces a la semana sube el panadero y el frutero (como verdura y fruta es lo que más comemos, está genial).

Me siento importante, mucho. Muy orgullosa de que los míos estén bien alimentados y que agradezcan la comida diaria. No hay pijadas y se valoran los productos de la tierra en lo que valen. Eso sí, como soy pijipie, me he venido con mi termomix, jeje, que hacer natillas todos los días y cremas de verduras, es una currada y a ella se le da mejor.

De nuevo la creatividad agudizada por la escasez. Que el pan se queda duro? se tuesta al horno, se le unta ajo y aceite y consigues una exquisitez.

 

He aprendido más cosas pero me temo que ya por hoy es suficiente.

 

 

Buenos días, queridos amigos. Feliz martes de alegría plena y de último día de retiro.

Es adorable abrir la puerta por la mañana y encontrarte que te han traído joyas: pimientos, pepinos recién cogidos, tomates… oohhhhh… qué fortuna la mía.

Que tengáis un día precioso y que os vayáis metiendo en el bolsillo todo lo bueno que os suceda, para tenerlo a mano siempre que os sorprenda un amago de tristeza.

Os dejo con la foto de las gafas rotas, que ya tienen vida propia.

 

Feliz día!!!

 

3 Comments

  1. silvia dice:

    Ole tú. Disfruta mucho.

  2. joaquin cordero rodriguez dice:

    Hoy no puedo comentarlo, tengo que leerlo y releerlo, solo comentar que siempre pense en el “crecimiento cero”, y sigo en ello…….

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