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LLámame tuya…
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gracias, mamá, por la sonrisa y el botellín…

Mi madre, esa guerrera de siete hijos, nos enseña diariamente tres cosas

(a mí me las repite en cada llamada de teléfono así que las llevo grabadas en la sangre. Espero ser tan pesada con mis vikingas 🙂 )

 

Una: vive el presente, por si el futuro se adelanta.

Dos: es mejor siempre, siempre, siempre, dar que recibir.

Tres: agradece cada gesto que tengan contigo.

 

De lo primero, soy una experta. De hecho, creo que de disfrutar el presente continuo y de un botellín es, de lo que realmente soy experta (gracias, mamá, porque he descubierto que eso es realmente importante 🙂 )

 

De lo segundo, he perfeccionado su enseñanza pero no porque sea más lista sino porque intento practicar el egoísmo inteligente que nos enseñó Oscar Wilde (hacer un mundo mejor para que a ti te llegue). Así que este año he decidido que: nadie llame a mi puerta para pedir si a otros no da después (como dice ese poema recién parido al que he llamado “declaración de intenciones”). No pienso malgastar ni un minuto en los que solo me piden para ellos.

 

Y de lo tercero, con todos mis medios, mi carne y mis ganas, intento practicar el agradecimiento de forma profesional porque sé, con certeza, que así soy más feliz. Agradecer es reconocer que hay personas que te ayudan y eso es lo que verdaderamente te hace sentir importante, que los demás inviertan parte de su tiempo en ti.

 

Sabiendo que con estos tres principios puedo vivir plenamente (si ella lo hace y lo cumple)  ¿por qué no cumplirlos?

 

Así que voy a ellos de boca.

Cada día.

Cada instante.

Con cada uno de vosotros.

 

 

 

Feliz amanecer, queridos amigos, feliz martes que sabe a un miércoles revoltoso.

Hoy he despertado con unas ganas de construir que crecen como los huesos de un niño cuando duerme.

Eso es fantástico…

Os deseo mucha belleza en esta mañana que aún sabe a nana.

 

yolandamudespierta 🙂

 

 

2 Comments

  1. Estrella dice:

    Tener una madre con valores y principios, es ser una privilegiada. Ole y ole! Presumir de ella dice mucho de ti.

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