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11 Febrero, 2013
poemadelunes: ese beso, ese beso, ese beso…
18 Febrero, 2013

Hoy comemos con Yolanda Sáenz de Tejada

Este día fue maravilloso. 

Arabella Siles organiza estos almuerzos únicos y especiales. 
No dejéis de asistir a ellos si tenéis la oportunidad. 
Son una vez al mes y siempre con una mujer que ella considera especial 
(me honra que me haya invitado…)
Aquí os dejo el transcurso de la velada porque fue muy emocionante y lleno de gente interesante “pa reventar”. 

Al llegar, nos tomamos un aperitivo y así,
al saludarnos todos, 
calentar el espacio y el corazón…
(Fotografías de Carlos Bernal y mías. las de Carlos las mejores, por supuesto)
Quiero abrir esta galería con esta fotografía que me encanta, 
porque refleja el momento más emotivo que creo que he vivido desde que me inundó la poesía. 
(Bueno, el primero fue cenar la noche del cumpleaños de Ángel González con él, 
Susana (su mujer), Juan Cruz (que fue el que me invitó para que lo conociera) y mi hermana Trini, 
a la que le dije que tenía que venir para que yo no pensara que todo había sido un sueño). 
Era la noche en la que Ángel cumplía 82 años (40 + 42, como le diría SAbina al día siguiente
en el primer concierto que dio después de su descanso). 
Aquí, Emilio Linder, está leyéndome una carta que Susana había enviado para mí;
para ese día. 
Una carta que le había enviado a Arabella, 
y que produjo en mí 
lo más parecido a un huracán. 
Como es una carta que ella envió para que me leyeran en público, 
yo quiero dejarla aquí grabada, 
en este mi álbum que comparto con vosotros. 
Está al final de todo, 
desafiando de nuevo mi emoción. 
Gracias, Susana, por tu regalo, Arabella, por emocionarme más que nadie en mi vida poética,  y Emilio, por leerla así de lindo. 
Y a Concha Mayordomo, por haber sabido captar mi emoción en esta fotografía. 

Ángel Guinda… 
verlo es un subidón de alegría, pero leer con él, 
eso, 
no tiene nombre
por lo maravilloso que sucede en mí. 
Ángel me inspira…
Gracias por venir, por leerme y por quererme. 

Estábamos en streaming con mi colega grafitero Belin, desde Linares que estaba pintando un mural
con los niños ganadores de un certamen. 
No podía ser más completa la velada. 

De pronto aparece una mujer maravillosa en tu vida, 
y te regala su admiración y su cariño
(la ternura le viene añadida, con lo que piensas: soy una afortunada). 
Tania, regalándole el poemario que le había tocado en el sorteo a Bel, 
la chica que cantaba mis poemas allí. 
Tania ya tenía el libro y en lugar de guardárselo, 
se lo regaló a alguien que no lo tenía. 
Si es que yo me la como…
Charo Fierro, mi editoraamiga (a la izda.), donó varios libros para el sorteo. 
Y de nuevo, otra mujer maravillosa que aparece en mi vida:
Esperanza Trujillo, una especialista en medicina china y 
en acariciarte el alma. 
Yo la conocí ese día, pero nuestros cuerpos se reconocieron como si nos supiéramos de memoria, 
toda la geografía necesaria en una amistad.
Esta foto es maravillosa porque Charo me había hablado de Esperanza y aquí estamos las tres, 
uniendo algo que tiene que crecer muy, muy fuerte.
Esperanza me regaló una sesión en su consulta. 
La canjeé inmediatamente y en ella sigo, 
intentando curar este dolor de hombro
que a veces me domina. 
Gracias, chicas, os quiero una jartá. 

jajajajajajaj… y esta es de mis favoritas.
A ver, todo el que visite estas fotos sabe lo que me gusta comer, 
cocinar, y cultivar. 
Y uno de los regalos fue una caja (enormeeeeeee) de cultivo ecológico
que me hicieron las chicas de agricultura ecológica. 
De verdad, ¡¡¡¡¡me duró menos de tres días todo!!!!
claro, que me tenía que volver en tren y no me pensaba dejar allí ni una patata. 
Así que ¿cómo me las apañé?
porque como dice mi hermana: soy una suertuda…
abajo está la solución. 
Frannnnnn!!!!!! el novio de mi adorable amiga Patri. 
que venían desde la ciudad en la que vivo y claro, él que es un cielo, 
cayó en la cuenta y se la llevó. 
Así que al día siguiente, la tenía en casita. 
Gracias, Fran. 
Bel es la chica que está en la fotografía. 
Es cantante y adorable. 
No la conocía y ha sido un regalo también. 
Interpretó mi poema de: yo me crié con chicos, y me ha prometido que lo grabará para que todos los disfrutéis conmigo. 
Jooooo…. me emocionó un montón.

Ainssssss….
Patri, mi pequeña joyita con Fran. 
Y Juan Carlos Cubeiro, mi maestro, con el que publico el libro ahora en marzo 
(y al que adoro…)

Vera, mi salvaje pelirroja.
De ella podría decir que es mi compañera de cada día,
aunque no la vea casi nunca,
aunque vivamos a kilómetros de distancia,
aunque la vida se empeñe en ponernos horas perdidas.

Os recomiendo a Vera como amiga,
si la veis, se lo pedís sin dudar…

 ¿un pastelito relleno de chocolate y suspiritos…?

La tertulia se alargó hasta las 12 de la noche…!!!!!
Aquí están Carlos Álvarez (un tesoro de matemático y soñador), Tania, Juan Carlos y Vera.

si es que nos sobran verbos, señores…
Qué alegría.

Y aquí, el precioso videomontaje que ha realizado Carlos Bernal.
Y que es un regalo para mi alma,
para mi futuro,
para esos días en los que me llueva dentro y tanta alegría de mi gente
me devuelva la sonrisa.

http://www.youtube.com/watch?v=yOWbaGypeFo

Y aquí os dejo la carta de Susana que tanta emoción me produjo.
Os la dejo a trozos, que es muy larga.

Mensaje para Yolanda Sáenz de Tejada
El poema podría ser Muerte en el olvido:
Yo
sé que existo
porque
tu me imaginas.
Soy
alto porque tu me crees
alto,
y limpio porque tú me miras
con
buenos ojos,
con
mirada limpia.
Tu
pensamiento me hace
inteligente,
y en tu sencilla
ternura,
yo soy también sencillo
y
bondadoso.
Pero
si tú me olvidas
quedaré
muerto sin que nadie
lo
sepa. Verán viva
mi
carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la
habita…
 Y luego añades de mi parte:
Eso es lo que sabía Ángel González cuando escribió este poema hace ya
varias décadas, pero ahora que la muerte ha intentado envolverlo con su negra
capa Yolanda la desafía y la vence; ilumina a Ángel con su propia luz que llega
a él como una suave llovizna de sabiduría y certeza porque ahora también sabe
que existe, que seguirá existiendo, porque ella lo lee. Con lectores como
Yolanda nunca habrá ni muerte ni olvido, solo luz, la luz a ti debida. Gracias por
haberlo arrebatado de las garras de la muerte.
Si tienes tiempo también le puedes decir esto:
Yolanda no lo sabe pero me hizo el mejor regalo navideño del recién
terminado año, no era un diamante, ni una perla, ni una esmeralda, sino la joya
de sus palabras; no me las dejó San Nicolás debajo del árbol, ni los Reyes Magos
en un zapato, me llegaron en un correo electrónico, quizás los Reyes Magos y el
San Nicolás de este mundo tecnológico.
Podrías ponerlo: 
Me llegó ya muy entrada la noche después de un día teñido de tristeza,
pues me había pasado las horas rememorando las maravillas angelicales que tuve
el privilegio de vivir, sobre todo su insaciable deseo de hacer felices a los
demás, pues aunque a él no le gustaban las navidades sabía que a mí sí y a
pesar de que le molestaba todo el ambiente festivo, a partir del 6 de diciembre,
que es mi cumpleaños, se incorporaba a él sólo para traerme regalitos, adornos,
arbolitos navideños, etcétera, ….
…Alguna lágrima se me escapó. Y luego abrí el mensaje de Yolanda y sus
palabras me hicieron recordar la cantidad de veces que oí los latidos de los preciosos
ojos de Ángel, cómo acariciaba él la yema de mis sueños, y cómo sentí que se me
habían borrado hasta los lunares cuando se fue. Su ausencia
me estaba pesando aún más, pero cuando llegué al final, al robo de un beso sin
querer y la cartera queriendo mi larguísima y sonora carcajada hacía temblar
las paredes de mi casa y se me escaparon muchísimas más lágrimas, pero ahora por
la riza. 
Al ladito de mi ordenador tengo una foto de Ángel y juro que sus labios
se abrieron para decirte, amiga Yolanda “Gracias por cambiar las lágrimas malas
de mi SusLaMás (así me llamaba) a lágrimas de las buenas” y nos guiñó un ojo a
las dos. 
A Ángel le gustaban muchísimo esos finales sorprendentes y juro otra
vez que cuando oí ese final desde el rabillo del ojo y entre las lágrimas vi
que se puso una mano en la cabeza, la desprendió, y dijo “chapeau”, ese era un
gesto muy frecuente en él cuando algo le gustaba. 
Quizás haya sido todo tan
sólo un producto de mi imaginación pero yo lo vi y lo oí, me basta así. Ese fue realmente el mejor regalo, oírlo y
verlo moverse, pero el tuyo, Yolanda, fue el detonante. 
Las joyas de tus
palabras me recordaron que mi breve estancia en este mundo es un viaje aferrada
a su piel, como digo, soy una privilegiada. 
Tú y
Ángel saben que ese es el producto de la magia de las palabras, de sus palabras,
y de las tuyas, gracias a ellas mi navidad del 2012 fue feliz. Besos desde
Albuquerque, Nuevo México, la otra tierra de Ángel.     

fin y yolandaquelloradenuevoalleerestemensaje…
     

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