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Las patas de gallo que enloquecen…

La amabilidad

Nos vendría muy bien repasar el capítulo de la sonrisa, porque es la primera señal que recibimos de una persona amable, cada día menos común y más codiciada.

La amabilidad es la capacidad de conectar con los demás e incluye, por supuesto, una escucha activa y una sonrisa en el momento adecuado.

Pues bien, esta actitud debemos practicarla de forma profesional, y es imposible conseguirlo si no lo somos de forma natural, es decir, en casa y en la calle. Con los nuestros y con los de fuera.

El tiempo es un factor que en parte determina la amabilidad, porque cuanto menos tiempo tengamos, menos cordiales somos. Al ir más rápido, pasamos por alto las carencias de los demás que puedan necesitar una palabra oportuna, o un gesto agradable por nuestra parte.

Un ejemplo de amabilidad diaria podría ser estar un poco pendientes de las personas nuevas que acuden al lugar donde estamos (por ejemplo, una cena o el trabajo), o de unos vecinos nuevos. Si lo tomamos como costumbre, será un placer porque, en el camino, estaremos más cerca de grandes personas, que habremos dejado escapar si no ejercemos esa pequeña entrega y ofrecimiento de lo mejor de nosotras.

Empieza a buscar tiempo para esto… Un poco cada día te será devuelto en grandes tonela- das, te lo aseguro.

 

Texto de:  ¡SOCORRO! QUIERO SER TODAS LAS MUJERES QUE VIVEN EN MÍ

 

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Buenos jueves, queridos amigos, hoy nos toca ser profesionalmente amables :). Para ganar, para alcanzar la excelencia, para construir verdad.

Que este jueves os regale muchas sonrisas (y una comida rica 🙂 ). Esta bruja está con un proyecto formativo para mujeres que ¡¡¡me tiene loquita de contenta!!! Una gira formativa preciosa.

¡¡a vivir, queridos!! que es lo nuestro…

1 Comment

  1. joaquin cordero rodriguez dice:

    Un pone…, doce horas despacho del director de un banco, saludos y pa..el tema, interrumpidos con llamadas de movil sin parar, yo con mis peticiones y el con el ordenador y el telefono. Trece treinta y que si quiero un cafe (pobre ni idea de la hora), catorce horas una brillante sonrisa una manita a la espalda y Joaquin mañanas arreglamos todo…… Al salir, mi amabilidad me superaba, y sonriendo a todo ser que me cruzaba……

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