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5 mayo, 2016

La Tribuna de Albacete: Maravillosa Gala de entrega de premios del VI Certamen Internacional de Poesía Yolanda Sáenz de Tejada

Cada año, cuando hago esta entrada, me dedico tiempo para recrearme en las fotografías a elegir las fotografías sabiendo que mucha gente lo visitará durante el año pero, sobre todo, porque es la entrega de premios más humanista que conozco y me emociona saber lo importante que es para los ganadores.

Me siento orgullosa de formar parte de este hermoso proyecto por la poesía.

 

certamen internacional de poesía yolanda saenz de tejada

 

 

I PREMIO CERTAMEN 2016. “BRUMAL”, DE FRANCISCO E. PINO.
I
Entré sin que nadie
me hubiera dicho pasa.
Vi la belleza
y vi el dolor.
Mucho antes de partir supe
que no había entendido nada.

II
Cuando la pubertad de los pájaros
tejía para mi obsequio el nido
noté que los amigos ya habían muerto.
(Y no me despedí de ellos).
¿Cuántos hermanos éramos?

¿Qué dicha futura nos imaginaba madre a cada uno

en sus noches de colada gélida?
Pisamos el terrado de una tarde oscurísima.

Todos los amigos que tuve y los que tendría
luego yacían ahora bajo un légamo frío, aluvial.
Huyendo por entre una luz de vírgenes hibernadas,
veíamos desde la altura ascéticas mujeres
calmas. Irreprochables sombras, ya sin tiempo.
No lo hubo. Siquiera para un abrazo desvaído,
la caricia en la cruceta del perro apaleado
o la breve unción rijosa de aquellos pájaros
precoces que todavía, sí, nos adoraban…
Desapareció la vida. Como se fue aquello.
¿Cuántos hermanos éramos, de amor
imaginados, en la noche de colada gélida?
III
RESURRECCIÓN, dijo el conde Tolstoi,
ya que no podía hacer otra cosa.
IV
Inerte ya el pasado, llegará el ausentarse,
la desaparición, la apariencia yéndose.
Pues qué eres tú frente a la encina opulenta
que extiende su abrazo por hectáreas de cielo.
La oquedad que atravesamos para aprehender
al padre se abrió a lo que parecía un venero
fresco -de eternidad y delicia compartida.
Pero solo era el atisbar de un soto calcinado;
o una llanura irreverente, de una virtud
lánguida… Brumal, se llamó aquello.
Mucho más arriba el bosque dicta permanecer,
perdurar en la memoria del hombre ausente.

-¡Súbete a coscoletas! (miré a mi hermano pequeño)
¡Súbete! Me llevarás riéndonos
del miedo, atravesando los portales negros…
No hubo vislumbre del dolor al tomar los libros.
Deliciosa eclosión, aparecían entonces las frutales
novias invictas. Y con ellas el repudio de los padres,
las veredas de delicioso pecado que apenas fruían
un rozamiento, los tocamientos de primos y de hermanos.
Verdeció en el improvisado abrazo la encina inabarcable.
Y cabalgó La Iliada junto a La casa de los muertos.

 

II PREMIO CERTAMEN 2016. “VOLVER”, DE CRISTINA ISABEL GARCÍA LÓPEZ.
Ojalá y algún día me vuelvas a sacar a bailar.
Y que vuelvan las ganas de aprender,
de aprendernos.
De leer cada verso de tu cuerpo y borrar todos los fallos,
pero no escribir encima
para que se note que un día estuvieron.
Ojalá y tú, otra vez hace meses y hace horas.
Y que sople el viento del otoño,
el invierno,
la primavera
y el verano que pasé contigo.
Y que seque la lluvia y que moje el calor.
Ojalá dar saltos en el mar,
nadar en el monte,
gritar en la cama. Reír mientras lloras.
Ojalá y volvamos a vernos:
en las bibliotecas, en los bares, a todas horas.
Ojalá entender que hay cosas que cambian,
personas que llegan, paisajes que vuelan, ciudades que marcan.
Que los momentos son de ahora y no de mañana,
que lo que hoy está, igual no se queda.
Pero,
ojalá y que llegue mañana y me esperes
y construyamos montañas, recuerdos y sueños.
Y que aprendamos (errores o aciertos),
con frío o con viento,
saltando o gritando,
bailando y creciendo.
Ojalá notros,
ojalá más tiempo.

 

III PREMIO CERTAMEN 2016. “DIARIO DE UN RENACER”, DE GLORIA RODRÍGUEZ AMAL.

Día 0.
Me quiero y me odio demasiado como para permitir que todo siga igual.
Mi vida no ha sido mía. Mi vida no ha sido vida.
Tengo ganas de nacer.
La muerte me acecha. Está cerca, la siento, la temo,
la temo casi tanto como a mi propia vida, por eso he de nacer ya..
No quisiera morir sin haber vivido antes.
Mañana es día uno.
No importa el mes ni importa el año, importa el uno,
y mañana es día uno. Mañana es mi día.
No puedo esperar a mañana.
Aún faltan dos horas para que salga el Sol.
Día 1.
Ciertamente respiro, pero con nacer no basta.
Definitivamente, no basta con vivir.
Hubo un motín.
Mi cuerpo desconfía de un alma que no se impone
y mis alas tienen miedo de ya no saber volar.
Mi vida, además, pesa demasiado..
No se puede volar con semejante bagaje.
Imposible volar con el alma atrofiada.
Hoy aprendí que no es necesario saber volar,
que tan solo hay que lanzarse, atreverse a alzar el vuelo.
Mañana volaré.
Batiré mis alas dos veces, pues mañana es día dos.

Día 2.
Batí mis alas y llegué hasta el Mar, y el Mar se alegró de verme.
También el Sol.
Fue un gran día…
El Sol, el Mar y yo hacemos un buen equipo.
El Sol tuvo que marcharse, pero prometió volver.
El Mar dijo, susurró, que él nunca se marcharía.
Hablamos un poco a solas, en silencio, como siempre,
y me pidió que volviera, pues sabía que me iría…
Sabía, pues el Mar siempre sabe,
que tanta felicidad había de apabullarme.
Y bajo este techo gris y entre mis cuatro paredes escribo lo que hoy aprendí
y es que, a veces, cuando se es ave, es mejor no tener nido.

Día 3.
El recuerdo es una cárcel dulce y amarga.
Hoy estuve prisionera todo el día.

Día 4.
Cuesta a veces caminar cuando sabes que la Luna es testigo de tus pasos,
cuando sabes que las cuentas has de rendirlas al Sol,
cuando el negro de tu sombra es lo único que ves a lo largo del camino,
recordándote la luz…
Una luz que en ti no brilla, una luz que tu propia oscuridad apagó.
Hoy mi reto es aprender a perdonarme, una vez más.

Día 5.
Las lágrimas hicieron su efecto, hoy me siento más ligera
y la sal que ya no está ya no nubla la visión.
Mis alas están listas para surcar el Abismo…
Tengo ganas de volar.

 

 

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