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Hace ya bastantes años, aprendí algo muy valioso: el amor incondicional no es amar a alguien por encima de todas las cosas sino hacerlo en sus virtudes y en lo que nosotros catalogamos como ”sus defectos”.

El verbo amar, para mí, no está supeditado a una pareja sino a una forma de entender la vida; de relacionarte con los demás. Cuando hablamos de marca personal, creo que lo deberíamos incluir en nuestro listado de palabras favoritas para ser recordados por ellas.

yolanda saenz de tejada

Es cierto que confundimos el amor con la bondad o con ser el típico “lela” al que todos le piden cosas. Nada más lejos de mi teoría amatoria. Es más, me considero casi experta en Egoísmo Positivo :).

Aquí van dos principios fundamentales sobre los que trabajo mucho profesional y personalmente y aplico en mis días, libros, y cursos de formación. Con ellos, mis relaciones alcanzan un grado de satisfacción personal del que me siento muy orgullosa.

1/ La generosidad:

Ya sé que la palabra está muy utilizada pero es necesaria para que admitamos que nuestra forma de querer no es la misma que la de los demás, y que los aceptemos en “sus defectos” que, por otro lado, pueden ser virtudes para otras personas.

No nos olvidemos que lo que nos molesta de alguien puede ser su punto fuerte delante de otro público.

Recuerdo, cuando era muy joven, que, con todas mis ganas y los contactos que comenzaba a tener, ayudé a una amiga a montar una pasarela de moda en muy poco tiempo. Creo que me pasé de entrega porque en un momento dado, ella me dijo: lo siento, Yolanda, pero no te he pedido ayuda, ya sé hacerlo yo solita… Reconozco que me dolió muchísimo y empecé con todo ese rollo barato de: encima de lo que la he ayudado, que he dejado yo lo mío sin hacer… bla, bla, bla.

Ahora, a estas alturas de mis arrugas, reconozco que mi forma de ser, tan entregada, a veces es un tostón para alguien. Para detectarlo, procuro estudiar mucho sobre lenguaje no verbal y no me ofrezco sin tener claro que esa persona quiere que lo haga. Tanteo antes de lanzarme a pecho descubierto.

yolanda saenz de tejada

La generosidad, también, para escuchar y entender su punto de vista y, sobre todo, para darle a la persona que amamos (hijos, pareja, amigos, compañeros de trabajo…) la oportunidad y las herramientas necesarias y a nuestro alcance para crecer a nuestro lado, aunque nos muramos de miedo pensando que ese crecimiento lo va a apartar de nosotros (o nos va a quitar el puesto, en el tema profesional).

2/ La humildad:

Imprescindible para que admitamos que nuestro punto de vista no es siempre el correcto. Ni siquiera hay un punto de vista más y diferente, sino muchos…

La humildad para recibir lo hermoso que otra persona nos da, bien “en la cama, o en el despacho”.

No juzguemos lo que nos ofrecen comparándolo con lo que nosotros daríamos. Aceptémoslo como un bien que nos llega, un gesto, un pequeño regalo.

Hay personas a las que dar los buenos días les supone muchísimo. Vamos a recibir sus pequeñas o escasas muestras con la misma generosidad con la que  ellos reciben nuestra alegría. Trabajar en esto me ha ayudado muchísimo a descubrir pequeños gestos que he ido recibiendo como algo infinito.

yolanda saenz de tejada

Aquí, de nuevo, entraría en juego el agradecimiento excelente, que es buscar en los demás motivos para agradecer.   ¡¡¡A mí me encanta!!!

Pero de ello, hablaremos otro día 🙂

 

 

 

……..

buenos días!!!

pedazo de miércoles que me asoma entre las ideas…

Hoy es un día intenso y necesito muchas fuerzas así que nada mejor que empezar con vosotros, luego una buena sesión de deporte, desayuno de reina y, después, el mundo en mi sonrisa 🙂

Cada día es un regalo de la vida; la oportunidad de conocer a personas diferentes. No podemos desaprovechar ni uno…

Vamos a por ello. Que tengáis una “hornada” fantástica.

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