poemadelunes: tengo un secreto que nada…
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3 junio, 2015

Mi maleta, la más fea del mundo, era la más hermosa…

Mi amiga Alegría me esperaba siempre en la parada de autobús. Éramos unas niñas crecidas con olor a esperanza. Untadas con esa fragancia “Neoromántica” de los 80.

Las dos estudiábamos diseño y salíamos con chicos mayores que intentaban contarnos lo que estaba bien y lo que no. Y las dos volábamos en un mundo lleno de pecas.

Las mismas de la cara y de la espalda.

Las manchas irregulares de nuestra vida.

 

Yo compré una maleta para viajar. La primera de mi vida. Tenía una pequeña cuerda de la que tiraba mientras se sostenía sobre unas ruedas mentirosas que hacían que mi maleta cayera al suelo en cada piedra. Era blanca y negra, con pequeñas manchas de dálmata.

Le puse el nombre de Teresita.

A la maleta.

Y me fui a Sevilla con ella.

 

Alegría vivía en Sevilla. Cuando me bajé del autobús y vio la maleta, empezó a reírse y no paró hasta llegar a su casa.

Durante todas las calles que se nos abrían al paso, Alegría reía mirando mi maleta.

Era la maleta más fea que había visto nunca.

 

Se llamaba Teresita por una amiga de Madrid que me hizo daño. Directo al corazón ¡bum!…

Y cuando supe que ella desaparecía de mi vida, le puse su nombre a la maleta recién comprada.

Era la maleta más linda que yo había visto nunca.

 

Durante cuatro años, Teresita y yo seguimos viajando y amando la vida.

Un día se rompió y Alegría me pidió perdón por haberse reído tantas veces de ella. Lo recuerda siempre delante de la gente. Y se vuelve a reír.

Reímos…

Pero nunca me enfadé cuando ella se descojonaba de teresita,

ni ella,

(mi maleta)

tampoco.

 

Lo nuestro siempre fue ir a nuestra bola.

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Buenos martes, queridos amigos.

Hoy me he levantado recordando esta historia, pensando en la cantidad de veces que se ríen de nosotros y nos alejamos de nuestro objetivo.

Un amigo me decía el otro día que huyera de todo el que utilizara la expresión :  “lo que tienes que hacer es…”

Alegría y su risa eran sanas porque no me hicieron renegar de la maleta más hermosa que yo había visto. Si lo hubieran hecho, habría sido una pena porque habría cambiado mi concepto de la belleza (a veces hortera, lo sé 🙂 , pero es mío ).

Que este martes os abrace dulcemente y, sobre todo, que riáis, como Teresita y yo.

 

¡Feliz “hornada”!

 

 

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