misestornudos…
6 mayo, 2009
miperdón…
16 mayo, 2009

miedo

tumiedo, mimiedo, nuestromiedo, el miedo…

Llego por fin al portal de mi tía. Madrid a mediodía en un bloque de pisos “bien”. Toco el timbre. No me oyen. Una señora se acerca con su llave, abre la puerta y me mira. En el portero se oye: ¿quien es?. Yo, tía, soy yo… y paso sonriendo, detrás de la señora.

Huelo a tensión, el recorrido hasta el ascensor va agrietando el aire derretido. Lo bate, en el cerebro de esa señora, en dudas. Miro mi chupa de cuero vieja (la heredé de mi padre cuando era motero) y mi pelo enfadado.
Hola, se oye una voz que surge del aire: soy el miedo…

Cuando la señora abandona el ascensor pienso en mi vecina. A estas horas ha debido de quitarse ya la bata y su acera estará mucho más limpia (por siempre) que la mía.
Cuando se acerca algún extraño, ella, alegre, le pregunta si es del barrio y que busca.
Yo,
en Madrid,
hoy,
era una extraña
y
nadie me
lo preguntó.

Las ciudades grandes se han empapado de miedo. Las pequeñas siguen usando batas de guatiné, escobas de pelo largo
y vecinas que te invitan
a tomar
el té.

Y a veces, muchas veces, más de cuatro veces, te cuentan sus historias de sexo mientras te dan,
por ejemplo,
la receta del suflé…

Mi vecina
guarda el sexo
en la cabeza.
O al menos
eso me cuenta ella.

Y su marido
ya no la quiere
porque no se le alegra,
el miembro.
O al menos
eso reflexiona ella.

Dice
que todos los hombres
son iguales
cuando llegan a viejos.
Si el pene
no baila,
se les arruga el amor
y florece
el desprecio.

Que las mujeres
nos abrimos más,
-de mente-
y el corazón
nunca envejece.

Que ella lee mucho
sobre eso,
y lo ve en la tele.
Que muerta la erección,
el hombre
no sirve,
pa ná…

yolandaqueadoralasvecinasquebarrenlacalle

8 Comments

  1. Muy buena tu reflexión, en las grandes ciudades el miedo está presente en los gestos, en las miradas. Me alegro de estar a salvo, en mi pueblo pequeño, rodeado de olivos.

    Un beso, motera despeinada.

  2. hermanamiga dice:

    Naci en Quesada,un pueblo maravilloso que cada noche lo disfruto en mis sueños. Sus gentes personas increibles que sòlo con decirles que eras nieta de “sebastiana y de Miguel el cortaor ( su profesiòn era podar las olivas) te abrian su corazòn y sus casas de par en par, y te ofrecian lo mejor que tenian sin conocerte de nada. Esto es algo que siempre me ha fascinado.

    Una vez màs me encanta lo que escribes
    un abrazo apretao

  3. blog1 dice:

    gracias felisa por compartir las vecinas conmigo, es la sencillez de la vida la que nos hace más completos…
    luz, me alegro que te guste, todo un honor..
    HErmana amiga, sigue así, cada vez me gusta más lo que cuentas…

  4. Dimelo a mi amiga, aquì en Argentina estamos pasando por momentos de inseguridad permanente, sales pero no sabes si regresas

    Cariños
    Lydia Raquel Pistagnesi

  5. Alodia dice:

    Historias increíbles y maravillosas. Yo también tengo unas cuantas de estas por contar…Un beso grande.

  6. blog1 dice:

    Felisa… las grandes ciudades están llenas de personas sin personas.
    hermanaamiga, un día iremos juntas a recorrer quesada. Está en deuda…
    Luz, gracias.

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