poemadelunes: y no te lo digo para joder, no…
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1 Octubre, 2015

Palabras que revientan de grandes

Yo sé que los eventos de Networking están para hacer negocios pero lo que no sabe mucha gente es que hay negocios emocionales en los que tú siempre sales ganando (como este de hoy).

Tampoco saben que no hay cartera que pague el que puedas influir en mujeres que están perdidas (por poner un ejemplo de tantas personas sin norte);

o que no hay tarjeta que represente esa parte de ti por la que pagarías, que es la de que te inviten a hacer felices a los demás;

o que te revienten las palabras en las manos cuando, en mitad de un poema, una de esas mujeres se emociona y te dice: ese poema podría ser yo… (si el poema lleva sangre, sudor y lágrimas, entonces solo quieres abrazarla y piensas: Yolanda, no te olvides nunca de esto, por favor…);

 

La utilidad social no está pagada porque tú siempre estás en deuda. 

 

Gracias infinitas a los que hacen posible que yo, hoy, sea un poco de alimento para el alma. Cada uno tiene una misión y la mía, desde luego, tiene  mucho que ver con este evento…

 

Feliz miércoles, queridos, feliz, feliz.

Benditas mujeres que hoy me abren su casa y bendita Asociación de Solidarios Sport que invierte su tiempo y sus sueños en que ellas se sientan un poco más nuestras .

 

 

Aquí os dejo uno de los poemas que NO leeré con ellas porque hoy será alegría y quiero hablarles de amor y de mujeres valientes. Hoy, esta historia real, se queda aquí, para nosotros.

 

A esas mujeres que viven en nuestro país

con el corazón repartido a trozos y que, con pegamento de sollozos,

se lo ajustan cada mañana entre los pechos.

 

 

Antes de venir

dejó al pequeño

con su abuela

y a la mayor,

(esa niña que le salió

tan frágil)

con su hermana.

 

Les plantó un jardín

de besos en el pelo

y en sus tiernos

pechos,

el corazón.

 

Aún le quedaba Pablo,

el mediano

(y del que no recuerda

el nombre

del padre que la preñó).

Lo dejará con la vecina y

a cambio,

le mandará treinta euros

al mes.

 

Camino de España,

llora en el avión

y también

en la estación

de tren.

Y sigue llorando

cada noche,

empapando el asfalto y

las paredes

de su vida.

 

Les manda dinero

(a veces se lo

roba ella misma

de su hambre).

Y este año

ha podido

enviarles un regalo.

 

Pero lo que no entiende

es cómo la señora

de la casa

donde vive

casi nunca ve

a sus

hijos.

Teniéndolos tan cerca…

 

 

 

(haz clic en la imagen para leer la información emocional)

 

yolanda saenz de tejada

 

2 Comments

  1. joaquin cordero rodriguez dice:

    Bellas palabras, tiernas, duras de sentimiento. Hija mia, gran Dama, como no sentirse partido al leerte.

  2. Ana catalina Verona Nepo dice:

    Gracias infinitas, tu tiempo, tu talento pero sobre todo esa gran calidad humana nos ha permitido crecer, sentir, amar, apreciar, tocar nuestra realidad desde el alma….eternamente agradecida!!!

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