Tengo el cuerpo lleno de libros
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¿Creativa o rara…?
2 febrero, 2016

La recogió

en el aeropuerto.

Él llego tarde,

como siempre.

 

Ella esperaba

plantada en el

aire,

regada por la

trémula duda de

si quedarse

o no.

 

El reloj

segó las doce

mientras a ella

le crecían salamandras

y soledades

en los zapatos.

Pronto,

empezaría a llover.

 

Y justo,

cuando estaba

casi sepultada

por el césped

y las lágrimas

brotaban entre

sus pechos,

él apareció.

Corriendo,

sudando perdón.

Lo siento

princesa,

demasiado tráfico…

(en tu corazón,

pensó ella)

 

Le cogió,

sonriendo,

su maleta

de charol

mientras ella

se sacudía,

hastiada,

el jardín

de la falda.

(En el pelo,

se dejó una flor).

 

Fue el último

día de Abril,

justo antes

de que ella

decidiera no volver,

jamás,

a quedarse,

sembrada así.

 

 

 

**********

Buenos días, queridos, feliz lunes y día del beso.

Amanece una semana intensa pero muy emocionante y, como regalo de reyes tardíos, tengo a la vikinga mayor en casa para concederle caprichos hasta el martes 🙂

Espero que tengáis un precioso día y, sobre todo, que seáis egoístamente positivos.

Os abrazo hasta doler.

 

 

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