misemanasanta
25 Marzo, 2010
labicicleta
1 Abril, 2010

poesíaparagritar. maltratoanimalygalia

Hoy no voy a ser tierna.
Lo aviso.
Ni voy a tener paciencia ni misericordia.
Es más, hoy no soy capaz ni de perdonar.

Por esto voy directa a tu cerebro, a contarte una historia real que me ha abierto el corazón, dejándolo sin aliento.

Voy a empezar este poema con un dato:

Si tu hijo o el hijo de la vecina, abusa de un animal, puede ser el síntoma de sufrir él mismo un abuso y puede, además, estar preparándose para maltratar a las personas.
¡Páralo ya!

A Jose,
que es un héroe sin capa.

Galia nació
dulce,
tanto que su
piel se llenó
de manchas
de chocolate
fundido.

Galia nació
con hambre,
lamiendo con
ansia
el aire y
la teta de
su madre.

De pura raza,
y compartiendo
el cordón umbilical
con ocho
cachorros,
Galia terminó
en un contenedor
de basura
con un ojo
arrancado
(que pena que
el que se lo hizo
no se cortara
después las venas…).

El motivo
ya no nos importa,
no le devolverá
a Galia
su ojo.

Una vecina
la recogió
y le cosió
la cuenca
con
(además de
hilo de olvido)
mucho amor.

Lo mejor de la
historia es
el final feliz
que hace que
algunas personas
cambien el mundo:
Galia ha sido
la hermosa declaración
de amor
que un chico al
que he conocido
le ha regalado
a su novia.

Y os juro,
por todo lo que
queráis,
que Galia ahora
sonríe.
Que yo la he
visto con los dos
ojos que no me
arrancaron al
nacer.

yolandaquegrita

(PARA OÍR EL POEMA EN EL PROGRAMA DE RADIO, HAZLO AQUÍ:)Y esta es gaia, que su dueño ha tenido la gracia de colgar esta foto y titularla: ¡un guiño!

1 Comment

  1. Susana dice:

    A veces me avergüenza pertenecer a la raza humana, la verdad…

    En fin… Me alegra que Gaia haya encontrado la felicidad después de todo lo que ha pasado la pobre.

    Un besote.

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