No es abrir la boca, es llenarla de ti mismo…
10 noviembre, 2015
Querido papá, querida mamá, sois unos fieras…
13 noviembre, 2015

Si me llueves, te amanezco.

Estoy escribiendo.

Sintiendo.

Creciendo.

Llevo así toda la tarde. Las horas se pasean como brujas por delante de mis narices, sin dejarme tocarlas. A veces cursis, como una niña con lazos en el vestido que, cuando miro, se esconde.

Alterno, enfermiza, de la prosa al verso. Devorando angustias o reciclando alegrías. Con el eterno dilema de saber si lo que escribo es inteligible o no. Cierto o falso. Recuerdos o invención…

Que mas da donde esté la realidad. La frontera la pone el corazón.

Sí sé donde está la inteligencia. Me lo enseñó Luis Alberto de Cuenca: la inteligencia está en el espejo del cuarto de la amada, me escribió un día.

 

Y sigo estallando; sentada en esta mesa verde que rescaté de un contenedor. Me conquistaron sus patas sencillas de colegio. Paré el coche y la cargué. Llegue a casa como el que trae un tesoro, aunque nadie lo veía brillar. Y la pinté. Ahora, preciosa, soporta todo la pasión de mis manos. A veces parece que me habla. Escribe, Yolanda, me susurra …

Y pienso,

por ejemplo en ti.

 

En el día que descubrí que cada vez que te acercabas llovía en mi cuerpo. Y yo nunca tenía paraguas. Lluvia en el norte del corazón, ese lugar que tu veías desierto.

Han pasado

dos años.

Y sigue

lloviendo.

 

 

 

****

feliz amanecer, queridos míos.

Hoy, miércoles, nos toca romanticismo.

Que esta mañana que ya viene tarde en palacio, os regale hermosos instantes. Yo, me pido unos pocos 🙂

 

2 Comments

  1. Oscar dice:

    Tus textos siempre plagados de sensibilidad, de vida…

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