poemadelunes: soy una malcriada.
17 octubre, 2016
“Sin denominación de origen” te ayuda a encontrar talento (diverso, claro).
19 octubre, 2016

Te admiro porque puedes convertirme en rana.

Una de las cosas que más me sorprende de mi madre es que hable de mí como si no fuera su hija.

Esto viene a relación porque me propuse hace tiempo seguir manteniendo la admiración hacia las personas que quiero. Al principio, cuando creemos mucho en una persona y no la conocemos, nos parece casi un dios pero luego, si tenemos el privilegio de acercarnos a ella, entonces dejamos de valorar sus grandezas, sus esfuerzos, sus sueños… (por no hablar de amor y de pareja, claro).

Y no es que pierdan ellos, no, es que lo hacemos nosotros porque

no hay mayor riqueza que estar rodeado de personas a las que admiras profundamente.

Reconozco que lo he conseguido en muchas ocasiones y que en las que no, intento recuperarlo.

Así que escuchar a mi madre decirle al dentista, por ejemplo: admiro a mi hija porque es la persona que conozco que más cumple sus sueños, o regalar mis libros como el que regala un tesoro (aunque algunos no los haya leído, que yo lo sé). Comprarlos, incluso, porque está de viaje y quiere que la gente me lea, es una lección muy, muy necesaria para mí.

Quiero convencerme de que no es precisamente lo cotidiano el ingrediente que te aparta de la admiración.

Así que hoy, martes, que me esperan dos semanas intensas de viajes, conferencias y reuniones, me he propuesto hacer una lista de personas a las que quiero y admiro profundamente, para que no me olvide de seguir cultivando sus logros y sus risas. Para que me acompañen cuando necesite fuerzas y, sobre todo, para decírselo.

 

Con ese propósito amanece este día (y con el de desayunar jamón, claro :)).

 

 

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Feliz martes, queridos, os abrazo hasta doler y os invito a cultivar la admiración como el que tiene un jardín de rosas en el corazón con espinas de papel.

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