poemadelunes: Operando tu corazón.
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los pájaros de mi cerebro
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Una máxima que debería ser una mínima (o alpiste para las nubes).

Es feria en esta ciudad que me vive (o yo a ella).

Observo (controlo, espero, huelo y pregunto) a las vikingas volver a des-horas diferentes, dependiendo de la edad y del momento.

Eso sí, los almuerzos y las cenas, en casa, que en las ferias no se come bien, no tienen edad de comer fuera a menudo y yo soy muy gallina clueca para eso. Además, así las veo y me cuentan (madrepeñazo).

 

Hay dos momentos magníficos: el de la hora de vestirse por la noche, donde se engalan y me hacen partícipe (además de ponerse mi ropa y mis collares, claro),

y el del almuerzo de mediodía, donde planifican lo que harán.

 

Desde ayer hay una máxima común en las conversaciones: están agotadas pero ¿cómo no van a salir si aún no ha terminado la feria y todo el mundo lo hace?

Eso sería muy raro, mamá…

 

Y pensando, pensando (mientras terminaba el cocido y el proyecto que tengo que entregar mañana), me he dado cuenta de que esta máxima nos la llevamos también los adultos a nuestra vida diaria:

 

Si los demás hacen algo a lo que llaman lógico, cómo no vamos a hacerlo nosotros…?

 

Si nos queremos ir antes de un almuerzo de amigos pero claro, todos se quedan, ¿no quedaremos mal si nos vamos…?

 

Si te han invitado a un club híper pijo de Sotogrande y la gente no suele hablar con los de la tienda cuando van a comprar, no quedas mal si lo haces…? (palabritadelnniñojesús que esto es verdad).

 

Si todo el mundo se empuja en el avión y nadie ayuda a nadie a bajar las maletas, ¿no será lo normal y que cada uno se apañe como pueda…?

 

Si en una reunión todos tienen su ordenador delante y apenas te miran a la cara mientras toman notas (eso sí, de lo que estás diciendo), ¿no queda muy friky que vayas tú con tu lápiz y encima pidas un sacapuntas…?

(otra verdad como un camión, por favor, comprad sacapuntas por si alguna vez hacemos reunión en vuestros despachos 🙂 ).

 

Y si toda la gente se sienta a comer con el móvil en la mesa y lo miran, wasapean y todo ese rollo ineducado, ¿no serás tú la rara y la inadaptada…?

 

Pues eso, que después del pedazo de cocido que me he zampado, el gran proyecto que me ha salido y de tanto pensar, tengo clarísimo que

no pienso hacer lo que hacen los demás salvo que ello me emocione.

Como decía una de las máximas que compartió ayer mi querido Joan Clotet: vive (yo añadí: con pasión) y deja vivir.

 

Aunque me temo que a las vikingas no las he convencido y estas revientan la feria…

 

(yolanda, ayer lunes a las 16,30 de la tarde, su hora del té y de la poesía).

 

 

 

 

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Buenos días, queridos, queridas, grandes, grandes habitantes del bosque…

Pedazo de día que me ha amanecido hoy en la mirada.

Hoy nos toca gritar que este año que empieza va a ser magnífico y que nosotros podemos hacerlo más hermoso aún (vamos, que yo me lo creo, que conste).

Que os abracen mis palabras, de la misma forma que mis ganas de que tengáis un gran día.

Vamos a por ello…

( y a tener nuestra máxima).

 

 

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