Aprenderé

a vivir

sin tu boca,

a acariciarme

los huesos

con la ternura

de tus uñas y

a decirme

que soy

la más guapa.

 

Aprenderé

a caminar

por las calles

de tu ciudad

sin perderme,

con el norte

de mis tacones

rajando el cemento y

con esta sonrisa

de saberte

olvidado.

 

Aprenderé

(aunque sangren

mis ojos)

el oficio

del carpintero

que clava

desprecios,

o el del mago

que convierte

en pata negra

el jamón

de Mercadona

 

(hasta a tocarme,

aprenderé

mejor que tú).

 

Toda yo

renacerá

salvaje,

con el notable

propósito

de limpiar

hasta la última

gota

de tu saliva

dentro de mí.

 


De mi libro “Alquiler de humedades en el centro de mi corazón y de Madrid”.

Feliz lunes, desde Santander que me amanece con la fuerza salvaje de este mar que cada vez se me instala más dentro.

Espero que tengáis una ola de semana muy, muy hermosa.

Os dejo este temazo de La Bien Querida y Muchachito, además de que me gusta, es que la vikinga mayor me dijo ayer que le recuerda mucho a mí y eso mola mucho, mucho… 🙂

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