CONFERENCIAS

Desde muy joven me convertí en una adicta a las conferencias. Todas me interesaban.

Aprendí que la motivación no es suficiente, porque al volver a casa no tienes a esa persona a tu lado recordándote lo buena que eres o lo capaz. Cuando empecé a impartirlas tenía claro que cumplirían tres objetivos: motivar, ofrecer herramientas para que los asistentes se lleven la respuesta a la pregunta de: ¿Cómo lo consigo…? y, sobre todo, hacerlas divertidas, porque aquí hemos venido a pasarlo bien.

Siempre comienzo las conferencias con uno de mis poemas, es la manera más hermosa que tengo de agradecer al público su asistencia y de ofrecer ternura y valores.

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