CONFERENCIAS

Desde muy joven me convertí en una adicta a las conferencias. Todas me interesaban.

Aprendí que la motivación no es suficiente porque al volver a casa no tienes a esa persona a tu lado recordándote lo buena que eres o lo capaz. Cuando empecé a impartirlas tenía claro que cumplirían dos objetivos: motivar y ofrecer herramientas para que los asistentes se lleven la respuesta a la pregunta de: ¿Cómo lo consigo…?

Siempre comienzo las conferencias con un poema, es la manera más hermosa que tengo de agradecer al público su asistencia y de ofrecer ternura y valores.