poema de lunes: de ti, año viejo, aprendí a…

premio rem 2019 yolanda saenz de tejada por trabajar la visibilidad femenina

De ti, año viejo,

aprendí a ser más joven

(es decir, a quererme más),

a decir que no más alto y más claro

(lo que jode al que se lo dices…)

y a amar a nuevas mujeres

que se han cruzado en mi camino

para que les limpie las alas.

 

De ti, año viejo,

aprendí que las redes sociales

son el espejo que te refleja,

no en el que te miras

y, por supuesto,

que primero nos llegarán las letras,

pero hemos de trabajar el abrazo

y la piel

(sin ojos donde mirarse no hay amistad, no la quiero).

 

Y aprendí a ser déspota con quien no me quiere bien

(“irse” de mi lado, como se dice en mi tierra);

a esconderme del mundo dos veces al año

y a luchar sin descanso por mi libertad,

que es ser lo que me da la “real gana”.

 

De ti, año viejo,

aprendí que estar sola es un estado vital,

no un estado social

y qué si haces el bien,

procura mirar a quien,

para elegir a alguien que también lo haga

y que no rompa la cadena humanista.

 

Y, sobre todo, de ti, pendejo año viejo,

aprendí que para honrar a los que ya no están

tenemos la obligación de ser felices,

de no quejarnos

y de celebrar cada gota de nuestra vida.

 

Por eso,

este año que viene,

que he crecido entre flores

y cardos,

será canalladamente hermoso

(aunque no tenga rima).

 


 

Este es el primer poema de lunes de este año; el primero después de mi descanso y me he impreso este “MantraPoema” que vive en mi estudio.

Buen lunes de poesía, damas y caballeros, que esta semana que nos amanece nos recuerde que no hemos de perseguir la felicidad constante, porque no existe. Lo que nos llena son esos pequeños momentos plenos y ahí tenemos mucho que construir nosotros.

Y que la poesía nos inunde cada día, como un abrazo de niña bajo la lluvia.

Y como la belleza trae belleza y yo la imploro cada día de mi vida, os dejo este tema de Silvia Pérez Cruz que muchos días es lo primero que oigo mientras cierro los ojos para quedarme dentro toda esa emoción que me produce…

A estas horas, revienta de privilegio la pantalla de este ordenador que me alumbra.

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