Vida rural en la Sierra de Segura: Semana 3. Diario de una serrana tecnológica entre sueños y niebla
▶ Escena 1 – Cuando el Recovero y la montaña no se entienden
El único estrés que puedo llegar a tener aquí es que no me coincida que viene un Recovero mientras subo a la montaña.
O, como me pasó ayer, que estábamos durmiendo la siesta y no nos enteramos de cuándo tocó el de la fruta y verdura la bocina.
Así que tenemos que esperar hasta el jueves que viene, que vuelva a subir.
Menos mal que mañana, sábado, bajo a ver a AniHappy y compraré provisiones que aquí no llegan: como pollo, y todas esas cositas que forman parte de un lujo cotidiano, como el fregasuelos, el té macha o un vino rico.
▶ Escena 2 – Si me caso otra vez, será en el cortijo
Ayer le pregunté a la vecina de arriba —con la que tanto me gusta hablar— y a su marido, dónde se habían casado.
Me dijo que aquí, en el cortijo.
Le contesté que si yo me volviera a casar, lo haría aquí.
Inmediatamente nos reímos.
Ella, porque le encantó la idea (tiene 81 años).
Y yo, pensando en la cara de las vikingas ayudándome a organizar la logística. 😉
También le pregunté quién le había hecho el traje de boda y volvió a reírse. Se lo hizo alguien de aquí, que no recuerda muy bien.
Pero de “aquí” no es de la sierra, sino de la aldea.
Si lo hubiera tenido, me lo hubiera probado para imaginar y visualizar aquellos momentos.
Vamos, que me hubiera hecho fotografías con él.
▶ Escena 3 – Internet rural: siete minutos para subir un vídeo, ¡milagro!
Ya me han puesto Internet “der güeno”.
Eso significa que, en lugar de tardar 12 horas en subir un vídeo, tarda unos siete minutos.
No me digáis que es una pasada —ya sé que a vosotros os tarda 40 segundos— pero aquí, en la montaña, la primavera siempre llega más tarde.
En otoño, el verano…
Así que, cuando te acostumbras, entiendes que todo llega más tarde.
Internet, también.
▶ Escena 4 – Una nevera que congela sueños
Os quiero hablar de la preciosa nevera.
Me la regaló mi amiga Nuria hace 13 años, cuando compramos esta fábrica de emociones.
Y la pinté con un spray que me había regalado mi colega —y admirado— @Belin.
Su congelador es especial porque es un congelador de sueños.
Por eso, dentro, tiene una cajita de corazón, en la que las personas que vienen dejan un sueño congelado con la promesa de que, si lo cumplen, tienen que volver a contármelo.
Si hay alguna persona cotilla por ahí, es importante que sepa que no.
Que jamás se me ha ocurrido abrir la cajita.
A mi madre le parece algo increíble, porque ella los hubiera leído todos. 😆

Escena 5 – Subir la montaña, mi rutina sagrada
Sigo subiendo cada día a la montaña.
1.750 metros.
Ese camino hace que aterrice muchísimas ideas.
Sobre todo, consigue que le quite importancia a todo.
Es como si me hubiera tomado cinco valerianas de golpe antes de subir.
Fantástico.

Escena 6 – El plan elitista de la semana
Y aquí va mi tercer (y último) plan elitista del verano. 🫶
La reina de las Nieves —una dama de esta sierra— ha organizado una experiencia única:
Subida desde el nacimiento del río Segura para ver el atardecer.
Y allí, en silencio, con esa luz mágica, disfrutamos de un concierto íntimo con Rafa Álvarez.
Luego, una cena de alta cocina del Laboratorio Gastronómico by Silvestres.
¿Puede haber algo más exquisito en esta vida rural de altura?
Si estás cerca, no te lo pierdas.
Y si no… estaría genial que te vinieras.

Transformo a mujeres profesionales en líderes referentes. Coach de visibilidad y productividad con IA. Conferenciante de alto impacto. Autora de 20 libros. Empresaria, poeta… y serrana tecnológica.

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.




