esperarte siempre se me dio bien…

..Y salir sola por las ciudades
que aún no conocía, descubrir que las calles tenían nombres de héroes y de
niñas descalzas.
Y después, sentada en la plaza
del pueblo, esperarte leyendo con un té (los tés siempre se sientan a mi lado
mientras vienes).
Y tú, adorable, aparecías y
rastreándome
aún con el olor de la sábana
en tu boca,
me decías al oído,
casi agonizante:
“te echo de menos

cada
vez que te pierdes…”
yolandabanco

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