Poema de lunes: amanece en mis labios y te recuerdo

Amanece en mis labios

y te recuerdo.

Mucho,

casi duele tu aliento

aún cristalino

y absorbiéndolo

todo,

como si el mundo fuera

solo mi cuerpo,

que reconoces

con el sentido

enloquecido

de tu boca.

De tu lengua.

 

Después,

con el miedo rondando tus días,

ese miedo a que cualquier día

en la estación de tren

sea el último,

te acercas huérfano de vida;

lamiendo cada gota de la mía.

Sabiendo que cuando aparezco,

y me ves sonreír,

nada puede corroer

este amor que te profeso.

Sería un pecado mortal.

Y tú,

tú no estás dispuesto.

 

Y ausentes los miedos,

te instalas en mí.

Reconociendo mis piernas

como tu casa,

mis ojos como tu norte

y la cocina que compartimos,

como tu mundo

más perfecto.

 

Y voy entregándote

los labios

y mi maleta;

las palabras

aún tímidas

y mis braguitas.

El presente más hermoso

y la alegría del desorden

presidiendo tu casa

y que tanto te gusta.

 

Todo para ti.

Esa frase mágica

Que me repites

Cuando crees

que duermo.

Para ti.

 

Tu madre

debería saber

lo que te amo.

 

 

(De mi libro: “Poesía para directiv@s con alma pero sin tiempo”)

Para más información del libro, pulsa aquí


Buenos lunes…

recuerdo perfectamente el instante de hacer este poema y llenar de amor las teclas del ordenador. Recuerdo que algunos verbos rompieran, incluso, la velocidad de la luz…

Una semana muy hermosa tengan ustedes, damas y caballeros, os dejo con uno de mis temas favoritos a dúo con Zenet y Miguel Poveda, por eso de que la pasión se nos instale, también, en el oído.

 

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