Trabajo desde una aldea remota con tecnología (y más libertad que nunca)

Vida rural en la Sierra de Segura: diario de una serrana tecnológica. vivir en una aldea de 17 habitantes

¿Por qué alguien dejaría el mar para subir a una aldea sin bares, sin tiendas y sin televisión?

Me sigo poniendo nerviosa cada vez que subo a la aldea.

Y eso que llevo 13 años haciéndolo.

Y eso que estoy empadronada allí (uno de mis grandes orgullos: solo 17 personas en el mundo con ese DNI).

Y eso que ya he conseguido instalarme allí julio y agosto enteros… y subo siempre que puedo el resto del año.

 

Me subo a una aldea donde:

❌ No hay bares.

❌ No hay tiendas (bueno… las hay andantes: los recoveros suben los martes con pan, los viernes con fruta y verdura, y los sábados con quesos y chacinas).

❌ No hay televisión.

❌ No hay cobertura de teléfono en la mayoría de los sitios.

❌ Lo más cercano está a 50 minutos de curvas infinitas.

Y dejo una ciudad costera a la que medio mundo va de vacaciones.

 

¿Por qué elijo este sitio?

✅ Porque cenar en la puerta, mirando las montañas, me parece el restaurante más inigualable del mundo.

✅ Porque no necesito aire acondicionado ni ventiladores. Y casi todas las noches duermo con las ventanas cerradas.

✅ Porque mis vecinas hacen crochet y me han regalado un bolso precioso.

✅ Porque se ríen a carcajadas cada día.

✅ Porque me preguntan constantemente si necesito algo y me traen verdura de sus huertas.

✅ Porque la conexión con la tierra me ayuda a aterrizar ideas, proyectos y a quitarme importancia (esto vale más que un máster de liderazgo).

✅ Porque desaprendo lo más grande y reviento la creatividad para crear fórmulas nuevas (y mi clientela lo siente y lo nota).

✅ Porque no necesito comprar casi nada nuevo: lo que hemos traído a lo largo de estos 13 años sigue sirviendo.

Y eso me enseña a valorar y priorizar.

✅ Porque gota a gota y día a día, gestiono de manera efectiva el alejamiento del teléfono de las redes. Presencia controlada.

✅ Porque siento una libertad salvaje que no he encontrado en ningún otro sitio. Y eso… eso es brutal.

Y sí…

Internet es un señor mayor que a veces se duerme a mitad de correo.

(Este verano le busco alguna antena que le haga compañía. Ya toca.)

 

Esta es mi fábrica de plenitud, que no tiene por qué ser la tuya.

Si no has probado esa libertad, búscala en algún lugar.

Porque te está esperando.

Porque no es el sitio… es el permiso que te otorgas.

 

 

Visibilidad femenina estratégica y protocolo profesional | Conferenciante internacional y coach de directivas | Formación corporativa | Ambición y liderazgo | Autora de 20 libros | Empresaria nómada y poeta.

www.yolandasaenzdetejada.com

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