Querías ser un libro

de poemas.

Querías llenar las páginas

de mis dedos y de mi ombligo;

ser el protagonista

exclusivo de mi sexo y

de mis versos.

 

Y aquí estoy,

mi amor,

escribiendo sin parar

todas nuestras bocas y

nuestros presentes,

nuestros viajes a Venecia o

nuestra casa jipie

en Ibiza;

nuestras conversaciones eternas

mientras cenamos gambas y champán

y el canibalismo de ternura

posterior al banquete.

 

Has conseguido ocupar

todas las comas de éste y

de muchos poemas.

Eres un libro,

como me pedías.

 

La pena

es que ya no estés

en mi vida

para disfrutarlo.

 

 

(De mi libro “Alquiler de humedades en el centro de mi corazón y de madrid”. Perteneciente a la trilogía de Huerga y Fierro editores).


Cuántas veces imaginamos que nuestra vida ya tiene rumbo, color y sabor. Cuántas veces, incluso, le ponemos nombre a aquello que sentimos y después, por azar o por nosotros mismos, nos situamos en otro lugar del corazón.

El gran salto está en darle la bienvenida a todo lo que nos suceda y hacerlo nuestro.

Feliz lunes de poesía, querid@s, que la llevéis a la empresa, que la necesita mucho.

Hoy es día de ternura y de poesía, así que os dejo este temazo de esa mujer que tanto me gusta (sobre todo cuanto más madura es), Luz Casal:

 

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