acorreazos

A correazos,
a empujones y
a golpes
de voz.

A palos de
insultos,
a bofetadas
de adulto inmundo y
arañazos
de dolor.

Así obligan
los padres
(más que padres,
hijos de puta)
a que su hija
de quince años
abandone a su
novio.

Ella,
—por fin
sola—,
mira su
cuerpo roto y,
mientras cierra
la dulce boca
de carmín,
abre sus
venas
(y su fin).

Buenos días
de asquerosa verdad.
Esta historia
la acabo
de leer
en la prensa.

yolandaquenopuedeleer

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