afilaruñas
Cojo mis ojos
con los dedos
y me los cambio
de sitio
(últimamente veo
demasiado
alto
y el otro
día
casi piso
un recuerdo
que estaba
dormido)
Después,
me aliso el
pelo
(estos rizos
indomables
no dejan
que pase la
luz a mi
cerebro y
lo necesito
fresco
—en carne viva,
diría mi
madre—).
Y multiplico mis
dedos hasta
llegar a
cien
(tu número
favorito;
nunca supe
por qué).
Lo último,
y lo más importante,
será afilarme
las
uñas
—ahora también
cien—
y
los
dientes.
Es lo único
que me falta
para,
cuando
me vuelvas
a engañar,
tacharte.
yolandaguerrera

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.


3 Comments
Muy bueno. Y muy femenino.
Un abrazo.
Las mujeres a lo largo de la vida, hemos tenido que afilar demasiadas cosas.
Tu poema como siempre precioso
JOSE ANTONIO: gracias, bueno, me gusta eso de femenino…je,je, yo que me crié entre chicos…
HERMANAAMIGA: que bien me sienta verte aquí.. y con tan sabias palabras. Gracias