él…

Él
aplastaba 
la boca 
contra sus 
piernas,
como el agua 
arrasa el fuego,
y extinguía,
de un mordisco,
todas sus dudas.

Ella,
sabiendo
que pronto
se iría,
se dejaba
quemar. 

yolandaquelove

2 Comments

  1. Me fascina tu intensidad, ese vaivén de deseo (generalmente satisfecho) en tus poemas.

    Un abrazo de doler.

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