lacomunión
Dice mi hermano
pequeño
que en mi primera
comunión
fui feliz.
Seguro
(aunque él
no la recuerde).
También me cuenta
que mi madre
me compró
un vestido blanco
de tul.
Mentira
(era heredado pero
hermoso,
en mi casa
siempre se ha compartido
la ropa y
el chicle).
Dice que tuve
una gran fiesta
de globos y golosinas
en aquella
casa grande
de pueblo.
Después,
los regalos y
la tarta de chocolate
–que manchó
el vestido
heredado–.
Mi hija no hace
la comunión
porque lo ha
decidido ella
con su madurez
de mujerpequeña.
Santa
palabra.
Hemos ido
a tres celebraciones
este año y
me alegro
de no hacer
la suya.
Hoy compramos
a los niños de diez años
su incorporación
inmediata a la iglesia.
Una moto con casco,
un ordenador
y un fajo de billetes,
son los pases de la entrada.
Aunque tal y
como están las cosas,
quizás me confirme:
Necesito
un lavavajillas
nuevo.
yolandaguerrera

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.


4 Comments
Irónico, brillante y buenísimo y desgraciadamente tan real…
Un beso.
Muy buen poema (excepto eso de compartir el chicle, aunque recuerdo también haberlo hecho).
¡Que cosas!
sin palabras amiga
PALOMA: graciasssss.
JOSE ANTONIO: Pues lo del chicle tiene su gracia, te lo recomiendo…jajajaj, nunca es tarde.
VOLTIOS: gracias, amigo…