No te alejes, te grité en silencio…

Intenté decirte que no te alejaras,
que había demasiadas espinas en el camino y
que yo no estaría para limpiarte la sangre,
ni el sudor,
ni las lágrimas de mi ausencia.
Pero tú te levantaste,
Goliat de lengua seca,
sabiéndote
huérfano y
con la glacial
certeza
de que sólo un beso
mío
te devolvería
la carne. 
yolandacamino

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