pellizco de ternura de un jueves de amapola que celebra la vuelta a lo que no quisimos aprender.

Las coletas
despeinadas
y la falda
demasiado corta
para ser el uniforme
de un colegio de monjas.

Las uñas mordidas
y los labios morados
de aquel beso
recién estrenado.
Las libretas
con frases obscenas
pero poéticas
y los sueños
amarrados
a los zapatos
gorila
(de salvajes va la vida).

¿De verdad no sabes en qué he cambiado?,
te pregunta la hembra
que soy hoy.
He madurado;
ahora llevo los calcetines
y el corazón
a la misma
altura.

 

 


Feliz jueves, queridos.

Feliz día de asuntos propios para recordar 🙂

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