Pellizco de ternura de un martes canalla que pretende enamorarte hasta convertirte en adicto a la vida.

Florecerme el pelo,
llorarme los labios,
sonreír mis piernas
o cabalgar el viento.

LLoverme entera,
ducharme con tu risa
o cocinar el tiempo.

Porque al final,
canalla,
tú siempre
eres el principio.

 

 

 

 

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