Poema de lunes: mis hermanos, los siete magníficos. Poema de familia

los siete magnificos. Hermanos saenz de tejada vazquez

A veces,

discuto con mis hermanos.

Con los siete magníficos,

como nos llama mi padre.

 

Discutimos por verdades

como puños

(es decir, por mentiras

que abanderamos

como si fueran nuestra carne)

o por pecados

materiales.

 

Después,

cuando mi mayor

talento,

que es la memoria

selectiva,

se apodera de mi corazón

y de mi cerebro,

me siento torpe

y fea.

Ingrata y vulgar.

Porque sé

que por cualquiera

de mis tristezas

cada uno de ellos

levantaría

un ejército

para robármela.

Para que yo volviera

a sonreír

en nombre de la sangre.

 

El milagro

de la vida

es que ellos

piensan lo mismo.

 

 

De mi último libro “Diario de una mujer completa”


Buenos días, ya de vuelta en palacio, me levanto pensando en la fuerza de la familia para mí (no solo la de sangre, sino la que hemos elegido para que también lo sea). Amanece tranquilamente, como me gustan a mí que sucedan las cosas y pienso en todo el amor que llevamos dentro y en la capacidad de darlo que tenemos, así que es una pena que dejemos pasar los días sin hacerlo (esto es una invitación en toda regla que vayamos por la vida a corazón abierto en muchos momentos del día).

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Y hoy quería amanecer con un tango, de esos de Carlos Gardel, porque la vida es un baile y porque si algún día nos sorprende y nos tenemos que ir, que lo hagamos bailando. Bellísima esta escena…

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