Poema de lunes. El miedo de niña… poema de superación.

Yolanda Sáenz de Tejada niña. Poema de lunes

Volver a ser niña sirve para saltar en los charcos

o partirte de risa con tu amiga

mientras vais escuchando Thelma y Louise en el coche;

no para traer tus angustias.

 

Cuando era niña,

tenía tanto miedo

que me despertaba

en mitad de la noche

y abría la boca

(la garganta, el pecho y hasta los ovarios),

pero no podía gritar.

 

No podía llamar a mi madre.

 

Durante muchos años

ese miedo vivió en mí.

Cada noche,

al bajar las escaleras

de esa casa palacio

que unían a mi abuela

conmigo.

 

Cada noche,

antes de acostarme,

después de atravesar

ese patio andaluz

con cristal en el techo

para llegar a la habitación

donde dormía con ella,

miraba debajo de las camas,

sabiendo que alguien más

estaba allí.

 

Y a veces,

muchas,

me despertaba

con un dolor en los pies

tan grande,

que era como si me los estuvieran

haciendo pequeños

(“los pies grandes son más de chicos”,

decían los libros

de esas princesas

que nunca me gustaron).

 

Y ahora,

que me veo aquí

en esta casa de la montaña

sola,

sola y sola,

porque lo amo y

soy la más yo

que nunca he conocido,

subo las escaleras como una reina

y pienso que todo el miedo

que pasé de niña,

ahora me lo bebo.

 

Bien diluido,

en ese vinazo

que mi amiga

Patricia siempre

me regala.

 

 

 

(De mi último libro “El Club de las Creídas”, que hace el número 20).


Este poema está escrito en la casa de la montaña. Probablemente esté en mi canal de Spotify “poesía para mujeres libres y para hombres que aman a esas mujeres”. Aunque esto no lo tengo claro, porque ese espacio es igual de salvaje que los momentos en los que incluyo poemas que grabo a la luz de la candela.

Cada viernes subo uno grabado.

Es una historia real, mi vida en verso. De hecho, aquí os dejo una fotografía de esas escaleras por las que bajaba cada noche para dormir con mi abuela Y que me producían verdadero terror.

Nunca se lo dije a nadie, bajaba con mi camisón Y mi bata. Con el pelo lleno de tensión Y este cuerpo tan pequeño apretado contra los huesos.

Quizás por ese miedo que pasé, ahora no me da nunca miedo dormir en cualquier casa aislada Y sola.

Pertenece al capítulo primero del libro, a la piel 1, en el que te guío para que te sientas libre y te aceptes con una dinámica de trabajo muy especial que te removerá y te empujará a ti misma (ya sabes que el libro es de coaching y de poesía).

Aquí os dejo varias cositas:

La escalera del poema (ahora me entenderéis, jeje, mucho palacio pero no veáis el miedo con esos santos ahí mirándome…).

Un vídeo montado de este poema que hizo la vikinga pequeña.

El enlace del libro, que lo tienes en Amazon en tapa blanda y Kindle. PULSA AQUÍ  para pedir “El club de las Creídas”

La lista de spoty. PULSA AQUÍ. 

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