Poema de lunes. Debilidad por las mujeres diferentes.
Siempre tuve debilidad por las mujeres diferentes.
Con ellas, el corazón me latía en los labios.
Yo tenía trece años
y ella dieciséis.
Vaqueros rotos
y heredados
en mis muslos y
camiseta de marca
y bolso de mujer
en sus pechos.
Las chicas se reían de ella
cuando aparecía trotando,
con ese movimiento negro
de luna cansada.
Andaba así
como desbaratando el aire
con su sonrisa.
Y cuando me veía,
se colgaba de mi brazo
y me gritaba:
¡Yolanda,
vámonos a ligar…!
La dejaban salir una hora
(el tiempo de la limonada
y el cigarro rubio
robado a su hermano).
Y muchas mañanas,
en la playa,
ahogando sus pies
entre las olas,
me contaba:
anoche me escapé
de madrugada,
y me besé con uno.
Que no se entere
mi madre…
Al vernos reír
acudían las demás,
(niñas-zorritas
que olían la debilidad
en proceso de ebullición)
y le preguntaban
con impaciencia
y con ardor.
Y ella,
astro solar,
nos contaba,
uno a uno,
todos los detalles.
Catorce años,
son una buena escuela
para mentir.
Ahora debe de tener
cuarenta y dos
y la sigo viendo
cada verano.
Esta mañana,
corriendo,
ha venido a besarme
(con la misma sonrisa
que me revuelve el aire)
¿Te acuerdas de lo malas
que éramos?,
me ha susurrado
riendo en mi oído.
Su madre dice
que la enfermedad
duerme desde hace años
y que su cabeza
se va vaciando.
Pero a mí,
cada verano,
me pregunta lo mismo.
“Claro que me acuerdo,
le contesto abrazándola
por detrás.
Qué suerte
que nunca nos pillaron.”
(de mi libro “Diario de una mujer completa”)
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Con este poema comencé el jueves pasado mi segunda sesión presencial con el grupo impresionante de mujeres profesionales con el que estoy trabajando en Badajoz.
Quizás con este poema comience , también, la formación que tengo esta tarde online con Inese, en su programa Superior The next Generation of womn in Insurance, con el que llevo ya varios años trabajando Y con el que disfruto inmensamente.
Me gusta mucho leer este poema porque me lleva a un momento de mi vida en el que conocía muchas mujeres diferentes. Muchas de ellas las echo de menos, por eso abandero cualquier diferencia en las personas y, sobre todo, en las mujeres, porque ellas son mi bandera.
Y hoy os dejo esta canción que está sonando en palacio desde hace un rato. Me encanta y pertenece a la lista de spoty de El Club de las Creídas. ¿Bailas un poquito?

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.



