Poema de lunes. Indios y vaqueros, mi historia personal… Poema sobre género y juegos de infancia
De pequeña,
cuando jugaba a indios y a vaqueros
con mis hermanos
(esos hombresniños con vello en la voz),
siempre,
siempre,
siempre,
me ponían de cajera
del banco al que atracaban…
Y yo me enfadaba.
Lloraba incluso.
Os cuento la escena:
Yolanda, con los brazos en jarra
y los mocos luchando por quedarse dentro
para no parecer débil,
diciendo que ni muerta es la cajera,
que se pongan ellos,
que a mí me van más
los arcos y las flechas.
Y ellos (los tres) riéndose a carcajadas,
fumándose mis gritos
y mis lágrimas,
implacables en su victoria
(o machistas, que suena más claro):
¿Acaso
has visto en alguna película
me decían mientras rozaban
con sus dedos las pistolas,
que las mujeres
atraquen bancos?
Así que hoy,
cuando el juez
ha dictado sentencia
y yo me he levantado,
he lanzado,
implacable,
mi dedo índice
mientras acusaba a mis hermanos
que lloraban
(por fin)
en la sala,
horrorizados
por mi comportamiento.
Los he señalado
y me he dirigido
(sonriendo)
al juez:
Alego,
he susurrado mientras chupaba,
una a una,
las palabras,
que haber robado
del banco un millón de euros
no tiene nada que ver
con ser una golfa,
ni una vulgar
ladrona,
sino que se debe
a un trauma
de la
infancia.
(Yolanda que por fin es indio).
(homenaje irónico y tierno a mis queridos magníficos)
Este poema lo escribí hace años.
Lo he contado en algunas entrevistas, cuando me preguntaban cómo era criarse entre chicos.
De mis hermanos aprendí algo que hoy es el origen de mi misión (y de mis cicatrices):
Entre ellos, nadie se llamaba Creído por hablar de su talento. Al contrario: se animaban, se celebraban y se dan palmaditas en la espalda.
Por eso me desconcertaba cuando lo hacía con mis amigas… y me miraban como si me hubiera colado en una fiesta a la que no estaba invitada y me llamaban Creída
Como si nombrar mis fortalezas fuera un insulto.
Quería ser como ellos.
Por eso montaba en moto, jugaba con los clicks de Playmobil y me subía a los árboles con la misma facilidad que una ardilla.
Negociaba con tanto arte que años después, mi socio me llamaría “gitana”, en honor al talento negociador de la raza.
Y aprendí algo que me ha hecho fuerte. Algo que hoy comparto para que otras también lo sientan:
Ser mujer nunca debería ser una limitación.
Pero vaya si nos lo intentan vender así.
💛 Este poema forma parte de mis Poemas de lunes, que publico cada semana desde hace más de 15 años.
✍️ Soy conferenciante de alto impacto, poeta, escritora con más de 20 libros publicados y experta en visibilidad femenina, marca personal y productividad con inteligencia artificial.
Desde la emoción y la estrategia, acompaño a mujeres y empresas a hacerse visibles con autenticidad.
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Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
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📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.



