Este poema cierra el poemario nuevo “Diario de un desembarco” y,
siempre que lo leo,
me estremezco cuando llego a Mandela.
No he sido capaz, nunca,
de ver a este hombre sin emocionarme.
Sé que no podría haber hecho más por nosotros porque nos ha enseñado tanto,
tanto,
tanto,
que tenemos para practicar y seguir aprendiendo
el resto de nuestra vida.
Declaración
de intenciones
Me enloquecen
las cosas
lujosas;
me hacen
sentirme
terriblemente
poderosa.
Me compraría,
por ejemplo,
hasta agotar
mi tarjeta,
todas las sonrisas
de Mandela
(qué curioso,
siempre que lo
veo reír,
lloro).
Soy también
adicta
a las pulseras
de zafiros
de plástico
que mis hijas
me hacen
con sus
deditos preñados
de futuro.
Y,
aunque es
muy caro,
no puedo resistirme
al lujo asiático
de hacer
el amor
contigo
a la hora de
la siesta
(este es uno
de mis
consumos
favoritos).
Por supuesto,
me gusta,
(claro que sí)
un brillo de
labios de
Dior y
un bolso de
piel de
nube;
pero esos lujos
son mucho más
baratos y
casi me
llegan de vez
en cuando
para pagarlos
con la cuenta
corriente
de nuestra
cartera.
Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
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📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.