poemadelunes. Ella, a la que creo que no odio.

Porque hay mujeres llenas de historias (y al revés)


Lo
último
es pedirle perdón a ella,
porque casi le robo
la vida.
Y sin vida,
solo sería
el principio
de su fin.
Y decirle
que no sólo
no la odio,
sino que la admiro
por amar
a quien me dice
que no la ama.
–Y sentirme bien
por volver
a dejarle
hecha la cama.–
Y, para saldar
esta invasión
satánica
que me devora,
decirle
que su hombre
nunca dijo
nada infausto
de ella.
Y que él
me dejó
antes que yo.

2 Comments

  1. Ay, Yolanda, no puedo decir mucho, que me llega hasta el fondo, hija.
    Abrazos

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