Hace muchos años me contaron esta historia.
Seguro que me he inventado algo pero lo que es cierto es que no es el final.
Los monos
eran trece.
—En esa miseria
de los años 50,
el número no podía
ser más
maldito—.
Y se amontonaban
—con la abuela enferma —
en dos dormitorios,
un salón-cocina
y un orinal en el patio
(donde convivían
con cerdos
y gatos).
El padre
se iba al extranjero
a trabajar
y volvía una vez
al año.
En cada vuelta
preñaba a la
mujer
(la mona).
Y a veces
de lo que (no) tenían
se lo llevaban
de regalo a
su vecino,
a su tío,
al jefe de su hermana…
Quizás el nombre
de monos
se lo pusieron
para distinguirlos de los
humanos.
Nosotros no somos
tan generosos.
yolandaqueescucha
Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.