poemadelunes: te invito a mi boca

Y sucede, de pronto, que yo lo sé, que me lo han contado y que quizás lo he vivido; 
sucede, 
claro, 
hoy por ejemplo podría pasarte. 




Arrastrarme como una perra,


pero sin dueño


Te invito a
mi boca,
te hubiera dicho
aquella noche
insana,
cuando nos presentaron.
Te invito a
una copa,
me dijiste antes
de que todos
se fueran.
Y se fueron.
Y yo acepté.
Y a partir de ahí,
de esa copa,
de tu: te comería
entera cuando te ríes,
 y de esa mano
tuya excitando
mis musas y
mi lengua,
vegeté
cerca de ti.
Qué pena que
tú no volvieras
a llamarme. 

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