Si entendiera de música,

conocería la orquesta

que él tiene

entre sus dedos

(cuando me acaricia,

claro).

 

Si reconociera melodías,

distinguiría los acordes

de su placer

cuando,

absorto en el mío,

dirige sus instrumentos

(son diez pero suman infinito).

 

Y así,

intensamente y

en el estado más demente,

me preño

de música

cada vez que su mano

se divierte

en mí.

 

Hablamos

de

ópera,

por supuesto.

 

 

********

feliz lunes, queridos, feliz día del beso (este poema lo fomenta 🙂 ).

Después del domingo de cambio de temporada y guardar restos de invierno (a veces, el invierno, se agazapa en las esquinas del patio y si no estás alerta, termina sorprendiéndote cualquier día de primavera y trae un frío que tú no deseas), hoy comenzamos la semana con muchísimas ganas.

Por lo pronto, me voy a correr que me esperan las margaritas y los buenos días.

Feliz “hornada”, queridos.

 

 

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