Pellizco de ternura de un martes que te invita a volar.

Si tú vuelas, es porque yo te acaricio.

Me gustan mucho
tus alas.
Alas de pez y de tierra,
de mordiscos casi de sangre
y de amante libre.
Alas
que necesito
acariciar.

 

(A veces, cuando duermes, te arranco
una pluma de la espalda para quedarme
con el resto de tu vuelo entre mis

dientes.)

 

www.yolandasaenzdetejada.com

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