Siempre fui envidiosa.
yolanda saenz de tejada
Son las once de la oscuridad y, mientras ceno declarándome a la noche, veo este video cuatro veces.
Antes, cuando era más joven y me regañaba menos a mí misma, utilizaba la expresión de “envidia sana” pero leí que eso no existe, que si es envidia, no lo es sana. Desde entonces vivo más tranquila. Si también es tóxica, voy a ir acostumbrándome al veneno…
Porque he decidido que no quiero dejar de sentirla.
He visto el video cuatro veces (ya sé que me repito, me lo dicen mis vikingas todos los días).
Y en cada una de las visualizaciones, he visto imágenes distintas y he sentido diferente.
Lo que yo daría por diseñar un video así… Pedazo de artista el que lo ha pensado.
Y es cuando ha aparecido la “envidiadulación” (esta palabra falta en el diccionario, lo siento, me permito la licencia poética y como la he creado yo, advierto que no es venenosa y que el cuerpo genera dopamina al sentirla).
Yo siento “envidiaadulación” por conferenciantes, artistas, médicos, sabios, cocineros…etc.
Pero, sobre todo, por los grandes que utilizan su talento para concienciarnos, para removernos y hacer que la droga de la utilidad social nos levante de la silla, pegándonos una patada en el corazón y en el culo para que hagamos algo.
Gracias infinitas al creativo que ha parido este video. Y a su equipo, of course.
Y ya sabemos: a movernos…
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Feliz domingo, amigos. Bendita mañana que nos amanece entre los ojos y que nos recuerda que todos, absolutamente todos, somos necesarios.
Esta bruja se va a nadar y después de comunión (siglos ha que no pisaba una…).
Que la jornada os adore.
yolandaysuenvidia

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.





2 Comments
Gran video, y al verlo me quedo sin palabras, pero llorar relaja, desinfla tensiones, gracias al permitir verlo.
Gracias a ti, por encontrar siempre belleza y verdad en este bosque, Joaquín.
un abrazo enorme.