Los verbos hermosos sirven

para que yo me haga un vestido y

que tú (mientras sonríes) me lo quites.

 

 

Volar:

extender las alas sobre la piel

(ahora tatuada),

inspirar aire

extremo

mientras cierro

los ojos.

Tumbarme sobre el cielo.

 

Volar:

mover suavemente

las plumas

(que sólo yo sé que tengo),

rizarme el pelo

para estar más

guapa

por si mi chico

mira por la

ventana.

Sonreír hasta que me duela el alma.

 

Volar:

ausentarme durante

horas

del mundo donde viven

los humanos

(a veces yo),

convertirme en bruja

para atravesar,

con dulzura,

la boca y

el corazón

del que me espera.

Volarte,

sin piedad, el corazón.

 

(de mi libro: “diario de un desembarco”, de Huerga y Fierro)


Hay verbos que nacen contigo y solo al cabo de los años, te das cuenta de que ya formas parte de ellos. Es como el mar, como lo lleves en las venas, no habrá tierra que te lo arranque.

Pues eso, que me flipa fabricar alas…

Feliz lunes tengan ustedes, damas y caballeros. Comenzar con poesía los lunes es un hábito hermoso, ojalá os lo contagie.

“Pero si quieres buscarme, mira al cielo…no hay nada que guardar, así que cojo impulso y a volar” temazo de El Kanka y Rozalen: volar.

 

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