Ya me lo dijo mi madre: 
Hija, eres carne de cañón.

Caballero,
yo no le he dado
permiso
para que entre 
así,
tan reventándome 
la sangre, 
ni tan dejándome
la boca
en carne
viva.

Por favor,
antes
de desaparecer
por completo
de mi vida,
no olvide
llevarse
su cepillo de dientes y
dejarme
la receta
del arroz
con bogavante
que tanto
me enloquece.

(O es que sólo los hombres van a querer por el estómago…)



yolandayea

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