–Siempre me has dicho que no te juzgara. Desde que te
conozco…
Esta vez estoy preparada.
Mi zorro quiere hablar y yo me recreo,
indolente.
Me levanto de la nube que ya me aprieta las piernas,
y voy a la cocina.
–Delante de un té –le contesto.
Y así nos instalamos en mi territorio (la cocina, siempre).
Yo en una silla modernista que recuperé de una casa antes de
derribarla y él en el suelo,
cerca de la luz para que lo inunde de sombras.
–La gente merece un poco de atención –afirmo rotundamente
mientras el café me hierve la lengua–. La persona estresada que tenemos
enfrente,
la que no nos habla o que no tiene nuestras mismas
prioridades,
quizás tenga una madre con discapacidad,
o tres hijos y no llegue a final de mes.
O quizás,
simplemente,
no pueda dar más porque a él no le dieron.
No podemos juzgar a las personas hasta que no nos pongamos en
su piel.
Hasta que no las conozcamos desde el centro de su volcán.
No debemos juzgarlas.
–¿Y a ti te ha sucedido…? –me abofetea con su pregunta ominosa.
–Desde niña –le contesto– pero ahora ya no me importa…
Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.