Tu beso, infinito.

Había un beso

clandestino

en el callejón

de aquel

hotel donde viví

dos días

(con sus noches

llenas de preguntas).

 

Y él,

el hombre de tierra

firme y de pelo

blanco,

me llevó

a rastrearlo

–también sondeé

su boca,

que me regaló

toda la humedad

del mar–.

 

Aún tengo

algas

en la lengua.

 

 

 

 

*****

feliz miércoles, con el mar aún en el sueño.

Poesía para sentarnos un ratito y empezar la mañana con ternura.

Que tengáis una fantástica “hornada”. Hoy tengo un precioso calendario 🙂

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