7 achaques de los 50
7 ACHAQUES DE LOS 50
Acabo de cumplir 54 vidas (soy pantera, más que gata :)) y esta mañana, haciendo crossfit, me dolía un poco la rodilla, así que me he detenido a pensar en los achaques que tengo, por eso de seguir la norma de quienes se quejan de los años y no ir de chula.
¡Ay van!
1/ Tengo déficit de vergüenza.
Por más que me hago analíticas de conciencia, cada vez la tengo más baja y la sensación es al contrario de la anemia; mientras esta te baja el ánimo, la falta de vergüenza te lo sube hasta extremos peligrosos para la sangre.
2/ Me duele mucho la risa:
porque cada vez me río más y más fuerte. Tanto, que a veces es incontrolable
(y lo peor de todo, es que esto va a más).
3/ Estoy perdiendo oído a marcha forzada.
Cuanto más feo dice el mundo de las demás personas o de mí, menos oigo.
Este achaque se está volviendo realmente severo.
4/ Tengo que inyectarme todos los días grandes dosis de locura.
(y algún botellín o copa de vino), porque he de que recuperar el hambre que he pasado de vida y la cantidad de horas que he perdido revisando mi falta de autoestima cuando era joven. Debido a este tratamiento, el corazón cada vez se está haciendo más grande, creando un gran agujero para llenarlo de pasión.
Podría ser una lombriz gigante, lo tengo que consultar con Carmen, mi doctora.
5/ Veo mal de lejos, necesito gafas para conducir y ver la tele.
Cuando me las quito, veo espejismos, algo que estoy favoreciendo, por eso de que se me da muy bien hacerme la tonta y de que los espejismos me hacen reír de lo surrealistas que son (y a las vikingas, más aún).

6/ Voy perdiendo foco a pasos agigantados.
Si me sonríes y me quieres, estoy perdida, seas hombre, mujer, ángel o demonio. Solo necesito sentirte feliz a mi lado para olvidarme del mundo.
7/ La memoria me falla cada vez más.
Si me has jodido, estás de suerte, porque no lo voy a recordar. Si me has amado, sí, por eso de que las personas felices vamos reduciendo la memoria hasta llegar a mutarnos en peces (esto es científico).

Aparte de eso, cada vez tengo el cerebro más pequeño, con lo que no me caben preocupaciones y me dejo engañar como una boba si me interesan tus mentiras.
El placer por comer jamón no ha cambiado, pero para eso ya tenía un doctorado hecho mi señor padre.
Realmente creo que soy hasta peligrosa para la salud…

Coach en Visibilidad estratégica 360º
Mis conferencias y formaciones de alto impacto, que siempre comienzan con un poema mío, son sobre:
– Visibilidad femenina y protocolo profesional
– Productividad con inteligencia artificial
– Motivación
– Marca personal y redes sociales
📙20 libros publicados y como forma de vida: nómada digital y poeta.





